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Evitando errores comunes (II): ¿Cómo diferenciar por qué, porque, porqué y por que?

Para muchos, la diferenciación de las palabras por qué, porque, porqué y por que supone un tema olvidado, si tienen un nivel de español aceptable en cuanto a expresión escrita se refiere, pues ya se han escrito innumerables artículos acerca de su uso; sin embargo, nunca está de más recordarlo por si nuestro español está oxidado. Estas palabras, debido a su alta similitud fonética (en ocasiones exactamente igual) son un quebradero de cabeza incluso para algunos hablantes nativos de español. Hoy, en De Boca en Boca Centre, os explicamos sus usos para que no cometáis el error de confundir la escritura y el uso de estas palabras.

Por qué: usamos por qué cuando hacemos preguntas, tanto directas como indirectas. Por ejemplo:

-Julio, ¿por qué nunca me llevas al cine? (interrogativa directa)

-Julio, a veces me pregunto por qué nunca me llevas al cine (interrogativa indirecta)

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Porque: usamos porque habitualmente para explicar causas y responder así a las preguntas.

-Julio, ¿por qué nunca me llevas al cine?

Porque no me gustan las películas que hay, son todas malas.

Porqué: el porqué de algo es la causa o la razón que lo motiva.

-Julio, ¿por qué nunca me llevas al cine?

-Porque no me gustan las películas que hay, son todas malas.

-Eso parece una excusa. Deberías tener un porqué mejor que ese.

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Por que: es frecuente que entre por y que se encuentre un artículo como veremos en el ejemplo; sin embargo no siempre es necesario ya que no cambia el significado de motivo o razón.

-Julio, ¿por qué nunca me llevas al cine?

-Porque no me gustan las películas que hay, son todas malas.

-Eso parece una excusa. Tienes que tener un porqué mejor que ese.

-No es una excusa Ana, de verdad que esa es la razón por la que nunca te digo de ir al cine.

-Lo siento pero no te creo.

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Hasta aquí nuestra explicación del uso de por qué, porque, porqué y por que. Desde De Boca en Boca Centre esperamos que os haya sido de utilidad. Y ahora, ¿te atreves a crear un diálogo usando los todos los usos vistos aquí?

Alejandro

El dios de las pequeñas cosas

En esta entrada de hoy quiero reivindicar el valor de las cosas pequeñas. Pensarás que este tema no tiene nada que ver con las clases de español. Sin embargo, las cosas pequeñas tienen mucha importancia en nuestra vida. De hecho, existe un Dios de las Pequeñas Cosas que se ocupa de los detalles y los actos más insignificantes de la vida y que, sin embargo, son preciosos: la sonrisa de un desconocido, el vuelo de un pájaro, un café a media tarde, oler la tierra mojada… ¿No conocías al Dios de las Pequeñas Cosas? No lo he inventado yo. Aparece en el libro titulado El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy. ¡Te lo recomiendo!

Las cosas pequeñas tienen un valor especial. Como son tan pequeñas, no todas las personas pueden verlas y disfrutar de ellas. Por esta razón, cuando una persona encuentra al Dios de las Pequeñas Cosas, debe sentirse muy afortunado.

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La pequeñez es un tema complejo. Algunos dirán que ser pequeño es bueno y otros dirán que es malo. La cuestión es que lo pequeño tiene un valor especial: basta con echar un mirada a la literatura. Muchos héroes son seres pequeñitos que llevan a cabo tareas peligrosas y de difícil cumplimiento.

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Frodo de El señor de los Anillos

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Pulgarcito del cuento Pulgarcito

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Lucy de Las crónicas de Narnia

Y es que cuando eres tan pequeño, ves las cosas de otra manera (desde abajo) y observas cosas que otros no pueden ver…

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En el lenguaje, también tenemos un dios de las pequeñas cosas llamado diminutivo. Se trata de un sufijo que se utiliza para representar lingüísticamente las cosas que nos parecen pequeñas. Lo colocamos al lado de la raíz de sustantivos, adjetivos y adverbios.

CosaCos + ita = cosita

Pequeño → Pequeñ + ito = pequeñito

Despacio → Despac + ito = despacito

El diminutivo estándar de la península es –ito, –ita. Existen muchos más diminutivos, aunque dependen de la zona de España en la que te encuentres: -illo, -ín, -ete, -ejo, -ucho, -ola, -uelo, -uco.

Seguro que ya conocías el sufijo diminutivo, ¿verdad? Pero yo no quiero explicarte cómo funciona. Yo quiero hablarte de los poderes de este dios, para que puedas utilizarlo cuando necesites hablar de las cosas pequeñas de la vida. Además, si viajas a España, escucharás a la gente hablar continuamente de cosas pequeñitas: ¿Nos tomamos una cervecita? Y te parecerá raro que tu amigo español te invite a tomar una cerveza pequeña. Por esto y otras razones, te invito a explorar los poderes del diminutivo. ¡Allá vamos!

REDUCCIÓN DEL TAMAÑO

Cuando vemos cosas pequeñas, utilizamos –ito, –ita para representar en la lengua el tamaño de las cosas que observamos.

En el salón de juegos, el niño había esparcido las piezas del puzle en una mesita.

Ninguna duda por ahora, ¿verdad? Pero si viajáis a España y os rodeáis de españoles, podréis escuchar cosas como:

Pepe: ¡Vente a la playa con nosotros!

Antonio: No puedo, de verdad. Tengo mucho trabajo que hacer.

Pepe: Pero si van a ser unos diítas

¿Qué hemos disminuido en la frase anterior? Es cierto que un día tiene 24 horas pero, ¿podemos hablar de tamaño? Realmente no. Con el diminutivo, Pepe quiere convencer a Antonio de que el viaje a la playa no va a durar muchos días, es decir, que será corto y Antonio podrá volver a su casa y terminar el trabajo que tiene que hacer.

HECHIZO (SPELL) POSITIVO O HECHIZO NEGATIVO

Nuestro dios también es capaz de cambiar el valor de las palabras, haciendo que a veces sean positivas y a veces negativas, según los sentimientos del hablante:

¡Qué bien huele! ¡Huele a pan calentito!

En esta frase, no queremos decir que el calor sea pequeño, porque te aseguro que un pan calentito está bastante caliente. Cuando decimos una frase de este tipo, nos imaginamos el pan recién hecho, caliente, apetitoso, a punto de comerlo. Como la imagen es tan positiva, se utiliza el Dios de las Pequeñas Cosas, quizá porque las cosas pequeñas expresan mucha ternura y alegría, como los cachorros de perros y los niños pequeños.

Pero en otras ocasiones, el dios puede enfadarse y mostrar una perspectiva negativa.

Y cuando llegué de la fiesta, mis padres me echaron un discursito a las tres de la mañana. Según ellos, cada vez salía más y me dedicaba menos a los estudios.

Un discursito no es nada agradable y menos aún si vienes de una fiesta de pasarlo bien. Gracias al diminutivo, el hablante expresa que no le ha gustado nada que sus padres le echaran un discurso sobre su comportamiento a las tres de la mañana, cuando estaba a punto de irse a dormir.

LEER LA MENTE

Sí, el dios de las pequeñas cosas también puede controlar los pensamientos de la persona que te escucha. Por ejemplo, quiero hablarte de mi amigo Tonga, que es de Senegal. Si te digo que es un chico negro, sé que vas a pensar que soy una racista porque llamar negro a alguien está muy feo. Entonces, utilizamos el diminutivo para reducir el valor negativo del adjetivo negro cuando lo atribuimos a personas:

Tonga es mi amigo negrito que me saluda todas las mañanas antes de ir a la universidad.

Pero también podemos predecir que una palabra va a molestar a alguien. Entonces, utilizamos el diminutivo para atacar a la persona con la que estamos hablando o de la que hablamos:

Eres un niño pequeño en cuerpo de adulto. Siempre dependes de tus padres para todo. ¡Deja de llorar y vete con tu papaíto!

¿Te han sorprendido los poderes del diminutivo? Seguro que no, porque las cosas pequeñas son especiales. A veces se relacionan con cosas positivas y otras veces con cosas negativas. A veces son tiernas, bonitas y agradables. Otra veces oscuras y guardan secretos terribles.

Como dice el refrán:

Los grandes perfumes se guardan en frascos pequeños. Y el veneno también.

Clara

La sufijación en el léxico de las profesiones

La derivación es uno de los procedimientos de formación de palabras más frecuentes del español. En este sentido, el español se opone a otras lenguas como el chino, donde las palabras se forman fundamentalmente mediante composición, es decir, mediante la suma de varias palabras.

Un ejemplo es la palabra comida en el sentido de alimentos que se toman al mediodia. En chino, la palabra comida está formada por las palabras  chī  (comer) + fàn (arroz). De esta manera, los chinos llaman a su comida chī fàn饎飯.

En español, sin embargo, para obtener todo el campo léxico de una palabra solo tenemos que añadir diferentes sufijos a la raízcomida, comedor, comilona o comestible. En este sentido, podemos decir que es más sencillo aprender el vocabulario de lenguas como el español ya que, aunque no conozcamos el significado de todas las palabras, la raíz com– nos relaciona estas palabras con el verbo comer.

Por este motivo, conocer el significado de los principales sufijos que se utilizan en español nos puede resultar de gran ayuda para averiguar el significado de palabras que ni siquiera hemos visto antes. Como podemos ver en la siguiente viñeta, el léxico de las profesiones es un buen ejemplo de la variedad de sufijos que existe en español:

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    -or/ora: se utiliza fundamentalmente para designar oficios y profesiones (animadora, educadora, traductora, escritora, etc.). Además, utilizamos –or para crear sustantivos abstractos: rubor, temblor, escozor.

    –nte: se puede traducir como persona que + verbo. De este modo, un acompañante es la persona que acompaña, un ponente, la persona que da ponencias, un dibujante, la persona que dibuja y un paseante, la persona que pasea.

    –ista: se utiliza para formar adjetivos o sustantivos. Además de para indicar profesión (dentista, lingüista), se utiliza para indicar la afición (alpinista, coleccionista) o la postura de alguien (comunista, socialista)

    –atra: significa que cura, que cuida o que adora a alguien. De esta manera, una psiquiatra (del griego psiqué, mente) es quien cura la mente, un pediatra (del griego paidós, niño), quien cura a los niños y un ególatra (del latín ego, yo), el que se adora a sí mismo.

Aunque no aparece en la ilustración anterior, no podemos olvidar el sufijo –ero/a, uno de los más utilizados para designar profesiones: carpintero, jardinero, carnicero, pescadero, pastelero, cristalero, etc.

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Ahora que ya conoces los sufijos más frecuentes con los que se forman los nombres de las profesiones en español, ¿serías capaz de adivinar a qué profesión corresponden las siguientes definiciones?

1. ¿Persona que tiene como oficio hacer o vender pan?

2. ¿Persona dedicada profesionalmente a la economía?

3. ¿Maestro u oficial que hace cerraduras, llaves, candados, cerrojos y otras cosas de hierro?

4. ¿Persona que conduce un taxi?

5. ¿Persona que cursa estudios en un establecimiento de enseñanza?

 Esperamos tu respuesta. ¡Suerte!

Laura

«Todavía» y «ya»

Hoy es siempre todavía

                                     – Antonio Machado

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Todavía y ya son adverbios temporales pero no significan lo mismo. ¡Atento!

TODAVÍA (de toda y vía)

     a) Indica una situación actual que sufrirá un cambio en el futuro.

Ej: Todavía está en Salamanca (en 4 horas llegará a Madrid)

Ej: Todavía no ha salido de casa (está en casa, después saldrá a la calle)

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      b) Indica una acción continuada que no se ha acabado.

Ej: Laura todavía estudia español (no ha dejado de estudiarlo, continúa estudiándolo)

Ej: Pedro todavía canta en el coro de la iglesia (no ha dejado el coro)

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YA: Indica un cambio ante una situación que antes no ocurría y ahora SÍ.

Ej: Ya estoy en casa (antes no estaba en casa pero ahora ya sí)

Ej: Ya tengo ordenador (antes no tenía ordenador pero ahora ya sí )

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YA NO: Indica algo que antes sí ocurría pero ha dejado de ocurrir

Ej: Antes tomaba leche para desayunar pero ya no, ahora tomo zumo.

Ej: Antes me gustaba ir a esquiar, pero ya no, ahora prefiero la playa.

¿Y tú?,  ¿qué haces ahora que no hacías antes, qué continúas haciendo y qué no? 

Reflexiona sobre el significado de la frase de Antonio Machado.

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Marta

El mar. La mar.

Rafael Alberti (1902-1999) fue un reconocido poeta que perteneció a la Generación del 27. En 1925, se publicó su libro Marinero en Tierra, un libro de poemas por el que ganó el Premio Nacional de Poesía y en el que habla sobre la nostalgia del mar de Cádiz, lugar donde nació.

Uno de los poemas que mejor refleja este sentimiento es:

El mar. La mar.

El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,

a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste

del mar?

En sueños, la marejada

me tira del corazón.

Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste

acá?

                                                                                             Rafael Alberti, Marinero en tierra (1924).

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En este poema, el poeta habla de lo mucho que echa de menos el mar de Cádiz y le pregunta a su padre por qué le llevó lejos de su querida tierra a Madrid, a la gran ciudad. En los dos primeros versos, podemos ver la alternancia de géneros del sustantivo mar. Como sabemos, en general el sustantivo mar se utiliza en masculino en la lengua culta: el mar. Sin embargo, es muy típico que los marineros y la gente que vive en la costa lo utilice en femenino: la mar, con un claro valor expresivo y afectivo.

Mediante esta alternancia, vemos cómo Alberti se ve navegando entre dos mares: el entendido por la gente de la ciudad donde él vive –el mar– y el que siente como suyo, como niño que nació en el Puerto de Santa María (Cádiz) –la mar-. El poeta duda pero finalmente escoge la mar, en femenino: ¡Sólo la mar!, porque, como el propio poemario indica, Alberti se siente un Marinero en Tierra.

A continuación, a lo largo del poema le pregunta a su padre en forma de réplica por qué le separó del mar y le trajo a la ciudad. Escribe el poeta: «En sueños la marejada/ me tira del corazón/ se lo quisiera llevar». La marejada es una corriente que le arrastra hacia el mar y que hace que, en sus sueños, su corazón vuelva al mar, a sus recuerdos, a su niñez que es donde realmente su corazón se siente en casa.

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¿Conoces otros poemas de Rafael Alberti u otros poemas que hablen sobre el mar?, ¿Conoces alguna otra palabra que tenga esta alternancia de género como el mar/ la mar dependiendo de su valor expresivo?

Marta

«También» y «tampoco»

El uso de también y tampoco resulta, a menudo, un tema complicado para los estudiantes de español como lengua extrajera. ¿Y, tú? ¿Sabes usarlos correctamente?

  • TAMBIÉN se utiliza para expresar ACUERDO con una frase AFIRMATIVA que dijo otra persona.
  • TAMPOCO  lo usamos para expresar ACUERDO con una frase NEGATIVA  que dijo otra persona.
¡Cuidado!

Hay veces que tenemos que utilizar YO SÍ, YO NO, A MÍ SÍ o A MÍ NO.

OBSERVA:

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Aquí tienes algunos ejemplos más:

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A mí me gusta mucho aprender idiomas porque así puedo comunicarme con personas de todo el mundo. ¿Y, a ti?

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Esperamos vuestros comentarios.

Marta

¡Aquí no hay quien viva!

Aquí no hay quien viva ha sido una de las series españolas más populares en los últimos años. Esta serie cuenta la historia de una comunidad de vecinos muy peculiar, en la que todos los días hay discusiones, malentendidos, peleas…

Aquí no hay quien viva significa nadie puede vivir aquí. Como todos los días tienen problemas, los vecinos nunca pueden descansar, no pueden vivir tranquilos. ¿Te imaginas lo irritante que sería tener problemas con tus vecinos todos los días?

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En español, es muy común escuchar expresiones formadas por no hay quien + subjuntivo:

  • No hay quien duerma en esta cama – Nadie puede dormir en esta cama (es muy incómoda)
  • Aquí no hay quien coma tranquilo – Nadie puede comer tranquilo (siempre hay gente molestando)
  • No hay quien te aguante* – Nadie puede aguantarte (tienes muy mal humor, siempre estás enfadado)

      *Aguantar, en este contexto, significa soportar a una persona que tiene mal carácter.

A continuación, os presento una de mis escenas favoritas: Los vecinos encuentran un bebé abandonado en el portal. Aunque al principio piensan en avisar a la policía, después cogen tanto cariño al bebé que deciden quedárselo y cuidarlo entre todos. Sin embargo, a los pocos días, la madre del bebé se arrepiente de haberlo abandonado y llama a la policía para que la ayuden a encontrarlo.

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                                                       (Pincha en la imagen para ver el vídeo)

En la última parte del vídeo, uno de los vecinos le dice al policía: Yo se lo puedo explicar más alto, pero no más claro. ¿Conoces esta expresión? ¿Existe en tu lengua alguna expresión parecida? Si es así, ¡compártela con nosotros!

¿Cómo creéis que acabará el capítulo? ¿Devolverán el bebé a su madre o se lo quedarán para siempre? ¿Se pondrán de acuerdo todos los vecinos?

Os propongo que escribáis un final para esta historia en los comentarios de esta entrada. Habrá un premio especial para el final más original. ¡La semana que viene daremos el nombre del ganador o ganadora!

¡Mucha suerte a todos!

Laura