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La sintaxis del español coloquial

En una entrada anterior (Qué es eso del español coloquial), dijimos que la oposición  registro formal / registro coloquial  forma una escala gradual determinada por diferentes factores, de forma que la mayoría de los textos (orales o escritos) no suelen ser puramente formales (excepto algunos como los escritos legales) o coloquiales sino que tienen más o menos rasgos coloquiales o formales.

A pesar de esto, sí que existe un modelo prototípico del español coloquial como un registro que se utiliza en una conversación:

  • Sin planificación. Inmediata en el tiempo y el espacio.

  • Entre iguales.

  • En el ámbito privado.

  • Con temas cotidianos.

  • Con un fin interpersonal.

Hoy queremos tener un primer contacto con la sintaxis de eso que llamamos español coloquial.

SINTAXIS REGISTRO COLOQUIAL

Uno de los factores que más afecta a la sintaxis del registro coloquial es la no planificación de lo que decimos. Como no hemos planeado lo que vamos a decir, sumamos los enunciados al discurso conforme las ideas llegan a nuestra mente. De manera que la sintaxis que resulta es cortada y acumulativa.

El no haber planificado lo que decimos previamente, sumado a que queremos que nuestro interlocutor nos entienda perfectamente, nos lleva, en ocasiones, a que nuestro discurso cuente con numerosas repeticiones o reformulaciones de lo que decimos e incluso, incisos o rodeos explicativos.

Otras veces, al encontrarnos entre iguales, en un ámbito privado y hablando de temas cotidianos, es decir,  hablando de nuestras cosas entre amigos, el contexto común junto la información que compartimos con nuestro interlocutor pueden hacer que se nos entienda aunque en nuestro discurso existan enunciados suspendidos o sin terminar omisiones de elementos gramaticales.

Veamos un ejemplo de lo anterior:  la respuesta a la pregunta ¿Adónde vais de vacaciones este año? podría ser así:

Vamos al pueblo donde se crió mi padre. A mí me gusta mucho ir porque es un pueblo muy bonito de la provincia de Girona. A un kilómetro de distancia hay unas calas preciosas con aguas cristalinas, donde se  puede bucear y ver muchos peces de todo tipo. Se parece un poco al pueblo de Menorca donde fuimos de vacaciones hace un par de años.

Pero  en un registro coloquial sería más normal algo como:

Al pueblo de mi padre, en Girona. Me gusta mucho… es muy bonito.  Y tiene unas playas, o sea, calas, pues las calas… las calas están muy cerca, a un kilómetro ¿te acuerdas del pueblo de Menorca donde fuimos…? Se parece mucho, bueno, se parece un poco.

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Otra importante característica es que la ordenación del discurso se hace en función de la importancia informativa que le damos a cada uno de los elementos.

En el registro coloquial, se  puede focalizar la información que consideramos más importante cambiando el orden de los elementos oracionales, además de cambiando la entonación con que emitimos los enunciados.

Por ejemplo, si vas a salir de viaje con tu novia y, cuando estas en el aeropuerto, te das cuenta de que te has dejado los pasaportes en casa, es posible que la mires y le digas: Cariño, me he dejado los pasaportes en casa pero es mucho más probable que digas algo como ¡Los pasaportes! ¡Me he dejado los pasaportes!  y ella podría contestar con un sencillo ¡Te matooo! pero puede también que dijera algo como ¡Túuuuu! ¡Yo te matooo! 

El mecanismo es sencillo, en el registro coloquial muchas veces se coloca al inicio el elemento sobre el que queremos centrar la atención.

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Todo esto son estrategias sintácticas que afectan a la construcción del discurso, al igual que las estrategias suprasegmentales (tono, ritmo y acentuación), y que los hablantes nativos usamos de forma natural; los estudiantes extranjeros pueden adquirir el uso de estas estrategias a través de la inmersión lingüística pero no tiene sentido estudiarlas para producir mensajes con estas características sintácticas, en un primer momento es suficiente con estar prevenidos sobre ellas para poder seguir las conversaciones de los nativos.

Seguiremos profundizando en estas cuestiones poco a poco y veremos otros aspectos de la sintaxis del español coloquial como puede ser el uso de diversos marcadores discursivos o usos específicos de algunas conjunciones.

¡Un saludo!

Roberto

Hablar del pasado (II)

En una entrada anterior (Hablar del pasado (I)) tuvimos un primer acercamiento al uso de los tiempos verbales pretérito perfectopretérito indefinidopretérito imperfecto.

Hoy os presentamos otro acercamiento al uso de tres perífrasis muy utilizadas para hablar del pasado:

1. Pretérito perfecto de estar  + gerundio

2. Pretérito indefinido de estar + gerundio 

3.  Imperfecto de estar + gerundio

Cuando usamos tiempos del pasados como el pretérito perfecto, el indefinido  o el imperfecto, hablamos de acciones pasadas. En cambio, con las perífrasis de estar + gerundio, hablamos del desarrollo de las acciones, no nos importa si la acción ha terminado o no; podemos hablar de una acción terminada (ayer estuve cenando con Ana o he estado toda la tarde cocinando esta cenao podemos hablar de acciones realizadas durante un periodo de tiempo pero no terminadas (he estado toda la tarde escribiendo el informe pero no he podido terminarlo estuvo haciendo el examen 2 dos horas pero al final no lo terminó). Si no nos interesa si la acción está terminada o no, entonces, ¿qué es lo que nos interesa cuando usamos estas perífrasis?

Cuando no nos interesa tanto el hecho por sí mismo como por su relación con el sujeto, usamos preferentemente pretérito perfecto de estar + gerundio.

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-Pepe, hueles a alcohol, ¡tú has estado bebiendo!

Sí, y tú has estado fumando y no te he dicho nada, así que no me digas nada.

Aquí, queremos subrayar la relación entre la acción (beber) y el sujeto (Pepe), en este caso de forma recriminatoria, lo que nos permite entender que hay un acuerdo para que Pepe no beba o que se lo ha prohibido el médico.

Si decimos Pepe ha bebido y está borracho, usamos el pretérito perfecto porque tenemos un hecho pasado que no nos interesa por sí mismo (beber), sino por su relación con el presente (estar borracho).  Entonces, lo que subrayamos aquí es la relación entre un hecho pasado (beber) y un situación actual (estar borracho)

Cuando queremos informar de algo que implica más que el hecho en sí, usamos el pretérito indefinido de estar + gerundio.

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-El domingo estuvimos comiendo en casa de mi abuela.

Cuando usamos estuvimos comiendo no nos interesa tanto el hecho de comer en sí como hacer referencia a la situación (típica comida familiar con sus conversaciones, la abuela que se alegra de ver a los nietos, los pequeños que juegan…).

Si lo que queremos es informar solamente sobre un hecho pasado, usamos el pretérito indefinido.  El domingo comimos en casa de mi abuela.

Por último, si lo que nos interesa es subrayar que nos encontramos ante un proceso en desarrollo, usamos  imperfecto de estar + gerundio.

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-Colega, tu prima está como una cabra. Yo estaba aquí durmiendo como un tronco, cuando ella vino y se puso a recitar poesía.

-Alucino.

Si decimos yo dormía como un tronco, cuando ella vino y se puso a recitar poesía, la información que damos es la misma pero usando imperfecto de estar + gerundio, insistimos en que la acción (dormir) se encontraba en pleno desarrollo.

Hasta aquí con este acercamiento a las perífrasis pretéritas de estar + gerundio.

¡Un saludo!

Roberto

Hablar del pasado (I)

Al hablar del pasado, usamos principalmente tres tiempos verbales: pretérito perfecto, pretérito indefinido y pretérito imperfecto. Hoy os presentamos un primer acercamiento al uso de estos tiempos verbales.

Al hablar seleccionamos uno de estos tiempos en función de la perspectiva que queramos dar a lo que decimos.

Cuando contamos hechos pasados que nos interesan por sí mismos, usamos el pretérito indefinido. Estos hechos contados en pretérito indefinido están completos y terminados en el momento del pasado al que se refiere el marcador temporal.

-La semana pasada suspendí todos los exámenes que hice.

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Cuando hablamos de algo pasado que no nos interesa por sí mismo, sino por su relación con el presente, usamos el pretérito perfecto.

¿Salimos de fiesta esta noche?

-No puedo, he suspendido mi examen y estoy castigado.

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Aquí no le interesa hablar del hecho de «suspender el examen» sino de la situación actual «estar suspendido»

Muchas veces, se asocia erróneamente este tiempo a una distancia temporal cercana; hay que tener en cuenta que este tiempo no se usa en función de si el hecho ocurrió hace más o menos tiempo.

-Mamá, déjame ir a la fiesta esta noche, porfaaa.

-No, estás castigada.

-Pero si hoy he madrugado para estudiar y esta mañana he limpiado mi cuarto.

-Lo siento, no puede ser.

-Además, esta semana he sacado la basura todos los días.

Este trimestre has suspendido tres asignaturas y no puedes salir hasta que las apruebes.

-¡Pero si en toda mi vida solo he suspendido esta vez!.

-¡He dicho que no y es que no!

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En este caso, los hechos sobre los que interesa hablar son «ir a la fiesta» o «estar castigado» y los hechos «limpiar el cuarto», «sacar la basura» y «suspender», solo nos interesan en relación con la situación actual, la discusión por salir o no salir. Podemos ver cómo se utilizan marcadores temporales que se refieren a periodos no acabados o que son definidos en relación al momento en el que hablamos, el cual está incluido en el mismo marcador.

Cuando queremos describir una situación pasada o queremos hablar de cosas habituales del pasado utilizamos el pretérito imperfecto.

-El año pasado estudiaba mucho todos los días.

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Debido a que se trata de un tiempo que utilizamos para describir situaciones, raramente aparece solo; normalmente se usa para describir situaciones como marco contextual para otra información que queremos dar.

La fiesta estuvo muy bien (información que queremos dar), la casa era grande, había bebidas de todo tipo y aperitivos, la música estaba muy chula y la gente era muy simpática (marco contextual de la información que hemos dado).

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Hasta aquí por hoy, recordad que esto es solo un primer acercamiento y que otro día seguiremos estudiando los tiempos del pasado con más detalle.

Roberto

Rock poético, subjuntivo e imperativo

Hoy es viernes y los viernes molan, así que quiero empezar el día escuchando una canción que me encanta: Ama, ama, ama y ensancha el alma del grupo Extremoduro.

Os propongo un juego: vosotros la leéis, después la escucháis viendo el vídeo (os ayudará con el vocabulario) y si queda vocabulario que no entendáis, dejad un comentario y os solucionaremos cualquier duda. Yo voy a ver cómo usa el imperativo y el subjuntivo mi tocayo, el artista Robe Iniesta.

Ama, ama y ensancha el alma

Quisiera que mi voz fuera tan fuerte
que a veces retumbaran las montañas
y escucharais las mentes social-adormecidas
las palabras de amor de mi garganta.

Abrid los brazos, la mente y repartíos
que sólo os enseñaron el odio y la avaricia
y yo quiero que todos como hermanos
repartamos amores, lágrimas y sonrisas.

De pequeño me impusieron las costumbres
me educaron para hombre adinerado
pero ahora prefiero ser un indio
que un importante abogado.
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Hay que dejar el camino social alquitranado
porque en él se nos queda pegada la pezuña
hay que volar libre al sol y al viento
repartiendo el amor que tengas dentro.
Ama, ama y ensancha el alma, Ama, ama y ensancha el alma

Ya dijimos en una entrada anterior (el subjuntivo (parte 1)) que el imperativo sirve para expresar ruegos y mandatos y el subjuntivo para expresar deseo, entre otras muchas cosas. Bien, pues la canción nos presenta ejemplos de esto:

Encontramos quisiera que… fuera, retumbaran escuchaseis; y quiero querepartamos.

Con verbos y expresiones que expresan voluntad o deseo, utilizamos el verbo que sigue a estas expresiones en subjuntivo. Los principales verbos y expresiones de este tipo son:

querer que; exigir quedesear quemandar querogar queaconsejar queinsistir en queprohibir quepretender que no puede ser que.

Así, fuera, retumbaranescuchaseis repartamos están escritos en subjuntivo porque les precede la expresión querer que; ahora bien ¿qué diferencia hay entre quisiera que quiero que?

Para expresar un deseo de forma más delicada o respetuosa hacia el que nos escucha, podemos usar el imperfecto de indicativo, el condicional simple o el imperfecto de subjuntivo; de manera que podemos introducir nuestros deseos con las expresiones:

  • quiero que… (menos cortés)
  • quería que…
  • querría que...
  • quisiera que… (más cortés)

Verbos en imperativo, encontramos abrir repartirse. El imperativo de 2º persona del plural (vosotros/vosotras), se forma quitando la -r y poniendo una -d en su lugar,  así, en la canción encontramos abrid  pero ¿por qué encontramos repartíos  en lugar de *repartidos? Porque el  imperativo de 2ª persona del plural suprime la -d cuando el verbo es reflexivo.

Hay que + verbo en infinitivo; esto no es un verbo en imperativo sino una perífrasis verbal usada de manera respetuosa para indicar necesidad u obligación, al igual que tener que + verbo en infinitivo. La diferencia entre los dos es que con hay que no se indica quién tiene la obligación y con tener que sí indicamos quién tiene la obligación.

Visto lo anterior, una madre podría decir a su hijo, con la intención de expresar el mandato de sacar la basura:

  • Hay que sacar la basura: No indica quién tiene que sacar la basura pero el hijo sabe que sacar la basura está entre sus obligaciones, por lo que lo que dice la madre, aunque de forma cortés, sigue siendo un mandato.
  • Tienes que sacar: Aquí es un mandato claro para el hijo con esta perífrasis que indica quién tiene la obligación.
  • ¡Saca la basura! Y aquí, harta de que su hijo no le haga caso, utiliza el verbo en imperativo, la forma menos cortés de las tres de expresar la misma idea de que el hijo debe sacar la basura.

Hasta aquí con los deseos, ruegos y mandatos.

Espero que os guste la canción.

Roberto

El subjuntivo (parte II)

En una de nuestras últimas entradas, introdujimos el tema del subjuntivo. En ella, hablamos de su formación y sus valores generales y presentamos el uso del subjuntivo en las órdenes. Ahora que ya sabes qué es el subjuntivo, cómo se forma y qué expresa generalmente, te presentamos el uso del subjuntivo en las oraciones de relativo.

Las oraciones de relativo son, como su propio nombre indica, aquellas en las que encontramos pronombres o adverbios relativos, es decir: que, quien(es), el/la/los/las cual(es) y donde, como y cuando. Todas ellas tienen función de adjetivo y complementan a una palabra anterior que llamamos antecedente.

Algunos ejemplos son:

La chica que lleva el vestido azul se llama Tatiana.

Este es el lugar donde conocí a Amanda.

En estas oraciones, podemos emplear el modo indicativo o el subjuntivo. Sin embargo, como veremos a continuación, la elección de uno u otro modo conlleva un cambio en el significado de la oración:

Busco un libro que trata sobre asesinatos.

Busco un libro que trate sobre asesinatos.

En la primera opción, el verbo tratar aparece en presente de indicativo. Empleamos el indicativo porque buscamos un libro en concreto, un libro real que ya conocemos; tenemos su imagen en la mente.

En la segunda, sin embargo, utilizamos el presente de subjuntivo porque no tenemos ningún referente en concreto. No nos referimos a ningún libro en especial. Nos da igual que libro sea, lo importante es que trate de asesinatos.

Veamos más ejemplos:

José se casará con una chica que es rubia.

José se casará con una chica que sea rubia.

En la primera oración, José ya tiene novia. El hablante la conoce y sabe que es rubia; por eso empleamos el indicativo. En la segunda oración, sin embargo, se habla de una chica imaginaria, hipotética, que no existe, a la que no conoce ni José ni el hablante. A José le gustan mucho las chicas rubias y por eso afirma que se casará con una de ellas. En este caso, usamos el subjuntivo.

De esta manera:

  • empleamos el indicativo cuando el antecedente es concreto o determinado. Cuando conocemos a la persona o el objeto del que hablamos.
  • empleamos el subjuntivo cuando el antecedente es desconocido o indeterminado.  Cuando no conocemos a la persona o el objeto del que hablamos.

Por este motivo, cuando el antecedente es alguna palabra indeterminada como alguno/a, alguien, ninguno/a, nada o nadie, el verbo siempre aparece en subjuntivo:

No encuentro a nadie que quiera venir al cine.

No hay nada que me guste de esta película

¿Conoces a alguien que tenga dos coches?

En De Boca en Boca Centre, esperamos que esta entrada sea útil para las personas que ¿estéis/estáis? interesadas en el español. Pronto volveremos con más contextos en los que utilizamos el modo subjuntivo.

Laura

Cuestión de género

En español, existen dos géneros gramaticales: masculino y femenino. Por lo general, son femeninas las palabras acabadas en a (la mesa, la niña, la cuchara) y masculinas las palabras acabadas en -o o en consonante (el libro, el niño, el papel, el camión). No obstante, hay muchas excepciones.

Es muy frecuente escuchar por parte de nuestros estudiantes errores como la día o el mano. A pesar de acabar en -a, día es una palabra masculina (el día). Por eso decimos: buenos días. Por su parte, la palabra mano es femenina (la mano); ya lo era en latín (MANUS, MANUS).

Curiosamente, en España, a diferencia de algunos lugares de América Latina, decimos hacer manitas o ser un manitas, en lugar de manitos, que sería lo esperado (al igual que de perro, perrito). La Real Academia de la Lengua solo admite manita como diminutivo de mano.

También existen otras palabras como moto y foto que, a pesar de aparentemente acabar en –o, son femeninas. Lo cierto es que estas palabras son formas apocopadas de motocicleta y fotografía, respectivamente, por lo que no se trata de excepciones, sino que siguen la norma general.

Existe un grupo de palabras especiales derivadas del griego que acaban enma,-ta y pa. Estas palabras eran masculinas o neutras en su lengua de origen y, por tanto, siguiendo las leyes naturales de evolución, pasan al español con género masculino. Algunas de estas palabras son: el problema, el planeta, el mapa, el tema, el dilema, el idioma, el poema, el poeta, el idioma, el sistema y el esquema.

Las palabras que acaban en e pueden ser masculinas o femeninas. No existe una regla sino que debemos memorizar su género. Algunas palabras acabadas en –e son:

  • Femeninas: la calle, la gente, la muerte, la suerte, la parte, la madre.

  • Masculinas: el duende, el padre, el puente, el hombre.

De manera esquemática, podemos decir que, por regla general:

           ->  son MASCULINAS:

             

  •  Las palabras acabadas en o

  • Las palabras acabadas en consonante

  • Las palabras que acaban en aje (como montaje o garaje)

  • Las palabras de origen griego acabadas en ma, –ta, –pa

  • Algunas palabras acabadas en e

          ->  son FEMENINAS:

               

  • Las palabras acabadas ena

  • Las palabras que acaban ención o sión (como canción, acción, comprensión)

  • Las palabras que acaban en ad (como universidad, verdad, amistad, facultad)

  • Algunas palabras que acaban en e

        ->   Son MASCULINAS Y FEMENINAS:

     

  • Las palabras que acaban en ista (el taxista – la taxista, el dentista – la dentista)

  • Las palabras que acaban en ante (el cantante – la cantante, el estudiante – la estudiante)

Finalmente, debemos nombrar palabras como águila, aula, hambre, agua, hacha, arte y alma. ¿Qué tienen en común? Que todas ellas empiezan por a tónica, es decir, que en todas estas palabras la a es la sílaba fuerte.

A pesar de que son palabras femeninas, según la norma, deben aparecen con el artículo el. ¿y por qué palabras femeninas con artículo masculino? ¿No es suficientemente complicada la cuestión del género como para utilizar artículos masculinos con palabras femeninas? El error está en creer que el es un artículo masculino.

El pronombre demostrativo latino ILLA, que dio origen a nuestro artículo femenino la, tuvo dos comportamientos diferentes dependiendo del sonido que le seguía. ILLA (que evolucionó a ela):

  • perdía el sonido inicial ante palabras que empezaban por consonante: (e)la mesa

  • perdía el sonido final ante palabras que empezaban por vocal: el(a) agua.

A la lengua española no le gustan las vocales iguales. Al igual que resulta incómodo pronunciar secuencias como de el, que el español fusiona en del (la culpa es de el perro > la culpa es del perro), resulta incomodo pronunciar secuencias como la agua. En este caso, la lengua encuentra solución a este problema utilizando otra variante del artículo femenino.

De esta manera, las palabras que comienzan por a tónica (con grafía ha o a) aparecen siempre con el artículo el en singular, aunque no dejan de ser femeninas. Por ese motivo, tanto su plural como los adjetivos que las acompañan siempre son femeninos

el agua es claralas aguas son claras

el águila es bellalas águilas son bellas

el aula es pequeñalas aulas son pequeñas

Lo mismo ocurre con los determinantes; siempre aparecen en femenino:

Tengo mucha hambre

Esta aula es muy bonita

Sin embargo, cuando el artículo y el sustantivo aparecen separados por un adjetivo, empleamos el artículo femenino ya que ya no se produce ningún problema de pronunciación:

La bonita águila

¡Y hasta aquí todo el tema del género! Te recomendamos que visites una de nuestras últimas entradas en la que te presentamos palabras que cambian de significado según su género.

Laura

Los verbos de cambio en español

En anteriores entradas, estudiamos los principales valores de ser y estar. En esta ocasión, os vamos a presentar un grupo de verbos que están muy relacionados, los llamados verbos de cambio. Estos verbos enfatizan el proceso de transformación de una persona, cosa o animal; nos indican como son o están después de un cambio, como podemos ver a continuación:

Blanca Suárez se ha hecho famosa (Antes no era famosa, ahora es famosa)

Pepe se ha puesto enfermo (Antes no estaba enfermo, ahora está enfermo)

A continuación, os presentamos los seis verbos de cambio más frecuentes en español, divididos en dos bloques, cambios involuntarios y cambios voluntarios:

CAMBIOS INVOLUNTARIOS

1. VOLVERSE:

Indica una transformación INVOLUNTARIA de un rasgo de la personalidad. Es un cambio total y duradero, por lo que equivale a SER. Tiene un cierto matiz negativo. Por eso, en la mayoría de ocasiones, aparece con adjetivos negativos como antipático, loco, egoísta, tacaño o estúpido.

María se ha vuelto muy egoísta. Antes compartía sus cosas con los demás, ahora lo quiere todo para ella.

=

Ahora María ES egoísta.

Sin embargo, también podemos encontrarlo con algunos adjetivos positivos como amable, importante e interesante.

Desde que trabaja en la empresa de su padre, se ha vuelto una persona muy importante

=

Ahora ES una persona muy importante

También puede aparecer con ideologías y religiones:

Se ha vuelto ateo

=

Ahora es ateo

2. QUEDARSE:

Indica un cambio INVOLUNTARIO después de un proceso; es el resultado de una acción. Este cambio puede ser transitorio o duradero:

  • Cambio transitorio: Equivale a ESTARquedarse boquiabierto, helado, parado, en silencio o callado.

    Me quedé helada cuando me contaron la noticia

    (Me contaron la noticia y, como resultado, me quedé helada)

    =

                                                     En ese momento,  ESTABA helada.                                                  

        

  • Cambio duradero: En este caso, siempre es negativo. Equivale a SERquedarse ciego, sordo, mudo, cojo, viudo, solo, calvo, etc.

    José se quedó viudo el mes pasado

    (Su mujer se murió y, como resultado, se quedó viudo)

    =

    Ahora ES viudo.

3. PONERSE:

Indica un cambio INVOLUNTARIO en el estado físico (ponerse malo, guapo, alto, grande, rojo, amarillo) o el estado de ánimo (ponerse furioso, contento, nervioso), más o menos momentáneo, por lo que equivale a ESTAR. Solo se utiliza con adjetivos:

Clara se pone roja cuando ve a Paco.

=

Clara ESTÁ roja cuando ve a Paco.

CAMBIOS VOLUNTARIOS

1. HACERSE:

Indica un cambio VOLUNTARIO de ideología, religión o profesión. Es un cambio duradero, considerado positivo. Aparece con sustantivos. Equivale a SER.

Se ha hecho abogada

=

Es abogada

Como decíamos en las primeras líneas, volverse también puede aparecer con religiones e ideologías, pero, generalmente, este tiene un cierto matiz negativo. Observa el contraste:

Se ha vuelto comunista (pequeño matiz despectivo)

vs.

Se ha hecho comunista (él ha decidido ser comunista)

2. LLEGAR A SER:

Indica un cambio VOLUNTARIO, dentro de una escala que va de menos a más. Aparece con sustantivos. Es un cambio duradero, considerado positivo. Equivale a SER:

Antonio comenzó sirviendo cafés y ha llegado a ser el jefe de su empresa.

=

Antonio ahora es jefe de su empresa

3. CONVERTIRSE EN:

Indica una transformación un tanto radical. Es un cambio duradero, considerado positivo. Equivale a SER. Aparece con sustantivos:

Se ha convertido en una actriz famosa.

=

Ahora es una actriz famosa

Como vemos, hacerse, llegar a ser y convertirse en tienen prácticamente el mismo significado. De hecho, en muchas ocasiones, son intercambiables. Sin embargo, a pesar de tener significados tan próximos, cada uno enfatiza más un aspecto del cambio:

  • Hacerse da más importancia a la voluntad del hablante en realizar el cambio.                   María se ha hecho periodista (María ha decidido ser periodista y lo ha conseguido)

  • Llegar a ser enfatiza el esfuerzo que le ha costado realizar el cambio.                               María ha llegado a ser periodista (María ha trabajado mucho para cumplir su sueño: ser periodista. Después de muchos años, por fin, es periodista)

  • Convertirse en enfatiza el resultado.                                                                                                    María se ha convertido en periodista (María antes no era periodista y ahora sí lo es; lo importante es que ahora SÍ)

¡Esto es todo por hoy! No te quedes parado en silencio, aprende los verbos de cambio y conviértete en un experto del español. No te pongas nervioso, con un poco de práctica, puedes llegar a ser todo un especialista en nuestro idioma.

Laura

El subjuntivo (parte I)

El subjuntivo es una de las grandes peculiaridades del español y, por tanto, uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los estudiantes de español. Todos los estudiantes sienten pavor cuando oyen hablar del famoso subjuntivo. Pero ¿qué es el subjuntivo? ¿cómo se forma? ¿para qué sirve? ¿cuándo se utiliza?

Lo primero que debemos saber es que el subjuntivo no es un tiempo verbal, como lo son el imperfecto o el indefinido, ya que no señala un tiempo concreto. Es más, puede referirse al pasado, al presente y al futuro, como podemos ver a continuación:

No creo que seas tonto (presente)

Cuando vayas a Madrid, escribe a tu prima (futuro)

Si hubieras estudiado más, habrías aprobado el examen (pasado)

El subjuntivo es un modo verbal, como lo son el indicativo y el imperativo. No indica cuándo sino cómo ve el hablante la realidad. Si el modo indicativo habla de la realidad y el imperativo sirve para expresar ruegos y mandatos, el modo subjuntivo expresa duda, probabilidad, incertidumbre y deseo. Está relacionado con el mundo de la imaginación, los sentimientos y la probabilidad.

Para formar el presente de subjuntivo, tan solo tenemos que utilizar las vocales opuestas de cada conjugación. Es decir, la a que caracteriza a la primera conjugación sirve para formar el presente de subjuntivo de la segunda y la tercera conjugación y la e de la segunda y tercera conjugación para formar el presente de subjuntivo de la primera.

          AMARam-e, am-e-s, am-e, am-e-mos, am-é-is, am-e-n

          BEBERbeb-a, beb-a-s, beb-a, beb-a-mos, beb-á-is, beb-a-n

          ESCRIBIRescrib-a, escrib-a-s, escrib-a, escrib-a-mos, escrib-á-is, escrib-a-n

Como sabemos, en presente de indicativo existen tres tipos de verbos irregulares:

  1. Los verbos con diptongación: e > ie,   o > ue   y   u > ue, como entender (yo entiendo), recordar (yo recuerdo) y jugar (yo juego)

  2. Los verbos con cambio e > i    e   i > y como medir (yo mido) y sustituir (yo sustituyo)

  3. Los verbos con primera persona irregular, como hacer (yo hago)

Estos tres tipos de irregularidades se conservan, con algún ligero cambio, también en el presente de subjuntivo:

  • Los verbos que presentan diptongación en presente de indicativo presentan exactamente la misma irregularidad en subjuntivo:

          Querer

          Presente de indicativo: quier-o, quier-e-s, quier-e, quer-e-mos, quer-é-is, quier-e-n

          Presente de subjuntivo: quier-a, quier-a-s, quier-a, quer-a-mos, quer-á- is, quier-a-n

           Poder

          Presente de indicativo: pued-o, pued-e-s, pued-e, pod-e-mos, pod-é-is, pued-e-n

          Presente de subjuntivo: pued-a, pued-a-s, pued-a, pod-a-mos, pod-á-is, pued-a-n

  • Sin embargo, los verbos que cambian e > i o i > y llevan la irregularidad a todas las personas:

           Pedir

          Presente de indicativo: pid-o, pid-e-s, pid-e, ped-i-mos, ped-í-s, pid-e-n

          Presente de subjuntivo: pid-a, pid-a-s, pid-a, pid-a-mos, pid-á-is, pid-a-n

          Construir

         Presente de indicativo: contruy-o, construy-e-s, construy-e, constru-í-mos, constru-í-s,              construy-e-n

         Presente de subjuntivo: construy-a, construy-a-s, construy-a, construy-a-mos, construy-           á-is, construy-a-n

  • De la misma manera, los verbos con primera persona irregular extienden esa irregularidad a todas las personas del presente de subjuntivo:

          Tener: teng-a, teng-a-s, teng-a, teng-a-mos, teng-á-is,teng-a-n

          Decir: dig-a, dig-a-s, dig-a, dig-a-mos, dig-á-is, dig-a-n

  • Además, existen cuatro verbos irregulares que debemos memorizar:

          Ir: vay-a, vay-a-s, vay-a, vay-a-mos, vay-á-is, vay-a-n

         Saber: sep-a, sep-a-s, sep-a, sep-a-mos, sep-á-is, sep-a-n

        Haber: hay-a, haya-s, hay-a, hay-a-mos, hay-á-is, hay-a-n  

        Ser: se-a, se-a-s, se-a, se-a-mos, se-á-is, se-a-n

Ahora que ya sabes qué es el subjuntivo y cómo se forma. Necesitas saber cuándo se utiliza. Son muchos los contextos en los que aparece, por lo que, hoy en De Boca en Boca Centre, tan solo te daremos un pequeño adelanto:

Utilizamos el presente de subjuntivo para dar órdenes negativas y para dar órdenes a usted:

          Orden afirmativa : Ana, llama a María, por favor.

          Orden negativa : Ana, NO llames a María, por favor.

          Orden afirmativa usted: Señora Gómez, llame a María, por favor.

          Orden negativa usted: Señora Gómez, NO llame a María, por favor.

Como vemos, en estos dos tipos de mandatos, en lugar de imperativo, encontramos subjuntivo. Esto se debe, fundamentalmente, al valor de deseo del subjuntivo del que hablábamos en las primeras líneas.

En estas oraciones, el valor de mandato, propio del imperativo, y el valor de deseo ([quiero que] no llames), propio del subjuntivo se mezclan. De hecho, en castellano medieval, podían utilizarse tanto el subjuntivo como el imperativo para expresar órdenes y ruegos, incluso en oraciones afirmativas.

Finalmente, el paso del tiempo y la evolución de la lengua acabó reduciendo el uso del imperativo exclusivamente a las órdenes afirmativas.

En próximas entradas, te explicaremos otros de los usos más frecuentes del modo subjuntivo.

¡NO te lo pierdas!

Laura

Me gusta «gustar»

Cuando aprendemos una lengua extranjera, es muy importante saber expresar qué es lo que nos gusta y lo que no para conocer gente y acercarnos a la cultura del país. Pues bien, el verbo gustar tiene un comportamiento un poco especial que es necesario conocer.

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A continuación, te presentamos solamente tres preguntas de una entrevista que le hicieron a María, una estudiante de español, para que veas cómo las contestó utilizando el verbo gustar:

          Periodista: ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

          María: A mí me gusta cantar, leer, ir al cine y quedar con mis amigos.

          Periodista: ¿Cuál es la comida que más te gusta?

          María: Me gusta mucho el jamón, también me gusta bastante la tortilla y me gustan              todavía más los pimientos del piquillo. ¡Ah! Una de mis comidas favoritas son las                    patatas a la riojana, la verdad es que me encantan.

          Periodista: ¿Y la que menos?

          María: Eh… lo que no me gusta nada, pero nada de nada, es la ensaladilla rusa, la                 verdad es que odio la mayonesa. Tampoco me gustan los mejillones.

¿Observas algún comportamiento especial en el verbo gustar?

Si te das cuenta, no funciona como la mayoría de los verbos; algunas veces está en singular y otras en plural, incluso cuando es la misma persona la que habla. Esto se debe a que el verbo gustar tiene que concordar también con el elemento que le sigue. Vamos a ver de manera más esquemática cómo funciona este verbo:

(A mí) me

(A ti) te

(A él/ella) les

(A nosotros/as) nos

(A vosotros/as) os

(A ellos/as) les

                    GUSTA                                                                     GUSTAN

    +  INFINITIVO                                                        +  SUSTANTIVOS EN PLURAL

   +  SUSTANTIVOS EN SINGULAR

         aa                                                 aaa

                 A mí me gusta regalar                                                                           A él le gustan los regalos

                A ella le gusta el regalo

¿Entiendes ahora la diferencia?

Decimos, por lo tanto: me gusta cantar (INFINITIVO) y me gusta la canción (SUSTANTIVO SINGULAR), pero decimos: me gustan las canciones (SUSTANTIVO PLURAL).

Esto mismo ocurre con el verbo ENCANTAR y con otras expresiones coloquiales del tipo de me flipa/n, me chifla/n, me mola/n y me alucina/n, que vimos en una de nuestras anteriores entradas.

¡CUIDADO!

Como has visto en el diálogo anterior, hay algunas palabras marcadas en morado. Estas palabras, como: mucho, bastante o nada se pueden utilizar con el verbo gustar pero no con el verbo encantar porque este verbo es superlativo de por sí, es decir, no admite gradación ni tampoco negación.

Podemos decir: me encantan los regalos pero es incorrecto decir: me encantan mucho/bastante/nada los regalos.

¡IMPORTANTE!

Cuando queremos decir que algo no nos gusta, ponemos la partícula negativa NO delante del complemento indirecto obligatorio; pero el comportamiento del verbo gustar sigue siendo el mismo, es decir, concuerda con el sujeto:

(A mí) NO me

(A ti) NO te

(A él/ella) NO le

(A nosotros/as) NO nos

(A vosotros/as) NO os

(A ellos/as) NO les

Puedes practicar el verbo gustar con la canción Me gustas tú de Manu Chao.

A mí me gustAN los idiomas y me gustA el español, ¿y a ti?

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Marta

¿«Ser» o «estar»? Esa es la cuestión

Del loco dicen que está loco porque otro día no lo estará más;
del necio no dicen que está necio, sino que es necio,
porque toda la vida lo será.

Luis Zapata, poeta. Siglo XVI

Sin ninguna duda, la diferenciación de los verbos serestar es uno de los mayores  pro- blemas a los que se enfrentan los estudiantes de español. La causa principal es la no diferenciación en la lengua de origen del estudiante. Mientras que en la mayor parte de las lenguas romances se conserva la distinción de ser y estar (portugués, italiano, catalán y gallego), en el resto de lenguas, los verbos ser y estar se funden en una sola forma: to be (inglés), sein (alemán), shi (chino) y быть (ruso).

A pesar de que el francés moderno cuenta con un solo verbo copulativo, être, aún en la actualidad podemos ver huellas de un antiguo verbo estar en el imperfecto (étais, étais, était, etc.) y el participio (eté) de este verbo.

Para comprender el verdadero significado de estos verbos, es necesario recurrir a sus raíces latinas:

  • El verbo ser proviene de la fusión de los verbos latinos ESSE (ser, existir) y SEDERE (estar sentado). Como sabemos, ser indica características permanentes, rasgos inherentes, cualidades que no cambian. Imaginémonos sentados en una silla. ¿Podríamos permanecer así para siempre, verdad?

               Por ese motivo, podemos sustituir el verbo ser por el signo =:

Yo soy José – Yo = José

Él es español – Él = español

La mesa es grande – La mesa = grande

Nosotros somos profesores – Nosotros = profesores

Son las 3 y media – Ahora = 15.30h

  • El verbo estar, por su parte, procede del verbo STARE (estar de pie). Podríamos pasar toda la vida sentados en una silla, pero no podríamos aguantar de pie; en algún momento tendríamos que sentarnos o tumbarnos. No podríamos permanecer así siempre:

          El verbo estar se utiliza principalmente para indicar (1) localización (¿dónde?) y (2)                  estado temporal (ahora, en este momento, no siempre).

(1)

El bolígrafo está en la mesa – ¿dónde está el bolígrafo? Está en la mesa

Alberto está en Santander – ¿dónde está Alberto? Está en Santander

(2)

Estoy cansada – (ahora, en este momento, no siempre)

La ventana está abierta – (ahora, en este momento, no siempre)

De esta manera, las margaritas son flores, son blancas y amarillas, son pequeñas, son bonitas pero NO son en el campo; ESTÁN en el campo (¿dónde están?)

  = flores (siempre)

= blancas y amarillas (siempre)

= pequeñas (siempre)

= bonitas (siempre)

en el campo

Por su parte, la niña es rubia, es guapa, es delgada, es alta pero NO es enfadada; ESTÁ enfadada (ahora, no siempre)

= rubia (siempre)

= guapa (siempre)

= delgada (siempre)

= alta (siempre)

enfadada

En muchas ocasiones, los adjetivos pueden ir con ser o estar dependiendo de si son características permanentes o temporales:

María siempre es simpática pero hoy está un poco antipática.

Lara no es una chica muy guapa pero hoy lleva un peinado muy bonito y está muy guapa.

En la siguiente viñeta, podemos observar el contraste entre ser y estar de una manera más visual y divertida:

¿Habéis entendido la broma? El hombre llega a casa borracho y le dice a su mujer: ¡Qué fea eres! (tú = fea) Entonces, la mujer le responde: estás borracho (ahora, en este momento, no siempre) Entonces, él le dice: lo mío es temporal (yo ahora estoy borracho, mañana no, pero tú eres fea hoy, mañana y siempre).

Desde De Boca en Boca Centre, esperamos que ahora entiendas un poco mejor los usos de estos dos verbos, pero, por si todavía te queda alguna duda, te dejamos un vídeo muy divertido:

¡el rap de ser y estar!

Laura