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Sobre cómo Lexualdo dio la orden de poner orden en el género

Palabras que cambian con el género

Hace mucho tiempo, en Lexilandia, había un rey llamado Lexualdo que pensaba que el género era un desastre. Algunas palabras sólo tenían un género (la mesa, el reino), pero otras podían tener género tanto masculino como femenino, porque designaban seres animados que, en el mundo real, se dividían en macho y hembra. ¡Claro! ¡Un niño y una niña son muy diferentes! Pero el lío comenzaba cuando algunos seres animados sólo tenían un género. Y el rey se pasaba las horas pensando qué habría hecho la ballena para no tener género masculino.

rey pensando

Desde que era pequeño, había visto a su padre luchar contra las palabras que se perdían. Sí, se perdían. Se trataba de una especie de enfermedad anómala conocida bajo el nombre de desgénero que hacía que a las palabras se les cayera el artículo, y todo el mundo sabe que cuando se te cae el artículo, pierdes un poco de tu identidad. Cuando esto ocurría, las palabras se echaban a llorar: no recordaban muy bien quiénes eran y, además, se desesperaban: ¿cómo se iban a llevar bien ahora con el adjetivo y el participio? Porque todo el mundo sabe que *una corazón rota ¡podría destruir una amistad en breves segundos!

romper la amistad

Desgraciadamente, la enfermedad empeoró con el tiempo y también Lexualdo tuvo que enfrentarse a este problema. Cada vez llegaban más palabras a la corte en busca de ayuda. Como el caso del cura que, después de cinco días de fiebre, se levantó al sexto más ligero de peso y supo de inmediato que algo no iba bien.

-Estoy desesperado – le dijo a Lexualdo – No sé qué hacer. Hace un par de días perdí mi artículo. Desde entonces, he tenido que consolar a mi adjetivo, que está empezando a molestarse porque dice que no concuerdo bien.

El rey le respondió:

-¡No se deprima! Intente recordar. Hace un par de días, ¿era usted más masculino o más femenino?

El cura gritó:

-¡No lo sé! Pero por favor, ¡encuentre una cura para mí! ¡Dígame una solución para esta enfermedad horrorosa!

Y al proferir estas palabras, el cura recordó que era masculino y se dio cuenta de que ya no necesitaba una cura, ¡porque estaba curado!

cura feliz

Sin embargo, no fue así de fácil siempre. Un día, el punto y la coma vinieron a la corte. Tras padecer la desgeneración, se habían vuelto locos de remate. Como ya no recordaban quiénes eran, habían creado una organización de nombre disparatado que decía así: LA FRENTE DE LA PUNTA Y DEL COMA. Cuando se presentaron ante el rey para pedir soluciones, este se enfadó muchísimo:

-Y yo pensaba que habíais estado en coma… ¡Y ahora lucháis contra mí! ¡No puede ser! Y esto es sólo la punta del iceberg… ¡Marchaos a casa y haced algo útil!

El enfado del rey era tan grande que empezó a sudar. Miles de gotitas le resbalaban por la frente. Al verlas, el punto y la coma se dieron cuenta del nombre tan raro que tenía su organización y decidieron que luchar en el frente ya no tenía ningún sentido para ellos puesto que habían recuperado su identidad.

coma y punto

Cuando el punto y la coma desaparecieron tras la puerta, la cólera de Lexualdo estalló:

-¡¡¡Estoy harto de la desgeneración!!! Tiene que ser la peor enfermedad que ha existido en Lexilandia. Yo renuncio. ¿A quién voy yo a pedir cuentas si caigo enfermo?

La mujer de Lexualdo, que era muy inteligente y un poco mandona, le respondió:

-Lexualdo, ¡déjate de cuentos! Eres el rey y tienes que actuar como tal. Además, no es el cólera ni nada parecido. ¡Hay enfermedades peores que esta! El orden de tu país depende sólo de ti. Así que recibe a todos las palabras afectadas y trata de ayudarlas. ¡Es una orden!

Y fue así como Lexualdo puso orden en el género y recibió al fruto y a la fruta, al político y a la política, al bolso y a la bolsa, al margen y a la margen, al cometa y a la cometa y a muchos otros más que hacían cola a las afueras del palacio.

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¿Conoces las diferencias entre estas palabras? ¿Puedes ayudar al pobre Lexualdo? Si es así, ¡manda tus respuesta a De Boca en Boca Centre! El rey te lo agradecerá y te nombrará Lexicógrafo Real de Lexilandia.

 

Fin

 

Texto: Clara

Infografía: Clara

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¿Qué hora es?

Vivimos en un mundo marcado por las prisas y la falta de tiempo. Una de las cosas más útiles cuando se aprende una lengua, y más aún cuando viajamos a un país, es conocer cómo se pregunta y se dice la hora porque va a ser necesario en los aeropuertos, en los museos, en las tiendas, etc.

Hoy en De Boca en Boca Centre vamos a aprender a preguntar y decir la hora y también a preguntar por los horarios.

La pregunta más típica es: ¿Qué hora es? Pero también hay otras más coloquiales como: ¿Tienes hora? ¿Me dices la hora?

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El verbo que utilizamos para decir la hora es el verbo SER, normalmente se usa la 3ª persona del plural: SON, a excepción de cuando hablamos de la UNA que utilizamos la forma de 3ª persona del singular: ES la una.

En la siguiente imagen, te presentamos un reloj dividido en varias partes:

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Es muy fácil: si dividimos el reloj en dos partes de forma vertical vemos que a la derecha siempre ponemos Y, mientras que a la izquierda siempre ponemos MENOS. Esto es porque Y tiene un significado de suma, de adición y MENOS de resta.

Así por ejemplo tenemos:

18:15: Son las seis y cuarto

18:45: Son las siete menos cuarto

En el caso de tratarse de la una, como ya hemos dicho, se utiliza la forma ES y tendríamos ejemplos como los siguientes:

13:10: Es la una y diez

12:40: Es la una menos veinte

Ahora que ya sabemos preguntar por la hora, tenemos que aprender también a preguntar por los horario para saber cuándo abrirán un banco, una tienda o un bar, por ejemplo. En este caso la pregunta es:

¿A qué hora +VERBO+LUGAR?

Ej: A: ¿A qué hora abre el banco?

En este caso, la respuesta sería igual que la que ya hemos estudiado pero tenemos que añadir la preposición A, igual que en la pregunta:

Ej: B: A las 9 y media

      A: Gracias, y ¿a qué hora cierra?

     B: A la una y media

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Como hemos dicho, la hora y el tiempo es algo que nos preocupa mucho en la actualidad pero eso no quiere decir que antes no nos preocupara. Es por eso que tenemos innumerables muestras de ello en frases hechas y refranes, ¿quieres conocer algunas?

-El tiempo es oro o su variante también bastante extendida: el tiempo es oro y el que lo pierde es un bobo. Habla de la importancia y del valor que tiene el tiempo y lo compara con el oro, el material más valioso.

-Vísteme despacio que tengo prisa. Con este refrán, se aconseja actuar con calma en los momentos en los que tenemos poco tiempo porque, con frecuencia, cuando lo hacemos rápidamente, cometemos más errores y finalmente invertimos más tiempo.

Al que madruga Dios le ayuda.Este refrán, que en su origen tuvo un sentido religioso, lo ha perdido y es utilizado de forma general. Lo que nos dice es que si nos levantamos temprano tendremos la posibilidad de hacer más cosas durante el día, es decir, que el tiempo nos cundirá más.

Faltarle horas al día: En este caso, lo que el dicho popular pretende explicar es la importancia del tiempo y que, en muchas ocasiones, tenemos tantas cosas que hacer que necesitaríamos que el día tuviera más horas para poder realizar las actividades que teníamos pensadas.

 ¿Conoces algunas expresión más? ¡Hay muchas!

Ya sabes: el tiempo es oro, así que no lo pierdas y ¡aprende español con nosotros!

Marta

 

 

Algunas parejas de verbos

Hoy en De Boca en Boca Centre, os presentamos algunas parejas de verbos que suelen plantear dificultades a los estudiantes. En la mayoría de ocasiones, el problema a la hora de elegir entre uno y otro se debe a que en la lengua materna del estudiante ambos se traducen en un único verbo. En otras ocasiones, el significado de ambos verbos es tan similar que resulta difícil saber cuándo debemos usar uno y otro.

  • En el teatro y los conciertos no se juega

La diferencia entre los verbos jugar, tocar y actuar/interpretar suele plantear problemas a los estudiantes ya que en lenguas como el francés, el inglés o el ruso todos ellos tienen un único equivalente:  jouer, play e играть, respectivamente.

En español, solo usamos el verbo jugar para referirnos a la actividad propia de los niños o para hablar de deportes.

          Los niños jugaron toda la tarde al fútbol

Sin embargo, para hablar de instrumentos musicales o del teatro o el cine, usamos los verbos tocar y actuar/interpretar, respectivamente.

          Toco el piano desde los diez años

          Creo que Fernando Tejero actúa en esta obra

  • No por enseñar se deja de aprender

Aunque la enseñanza y el aprendizaje siempre deberían ir de la mano, lo cierto es que son conceptos diferentes. Mientras que enseñar es la tarea de los profesores, que comparten sus conocimientos con sus estudiantes, aprender es el proceso inverso, lo que hacen los estudiantes, ganar nuevos conocimientos

          -¡Estás aprendiendo español muy rápido, John!

          -Sí, es que mi profesora es muy buena y enseña muy bien.

  • Dime cuánto sabes de mí y te diré si me conoces 

En español, usamos conocer para hablar de experiencias. De esta manera, conocemos lugares o personas, porque han formado parte de nuestra vida, de nuestra experiencia.

          Conozco muy bien Sevilla. Estuve viviendo allí tres años.

          ¿Conoces a Juan? Es el amigo de Cristina

Saber, en cambio, se emplea para hablar de habilidades o conocimientos, cosas que podemos hacer o de las que podemos hablar:

          ¿Sabes montar el bicicleta? Claro, y también sé conducir y montar a caballo y esquiar.

         –  ¡Qué envidia! Sabes tantas cosas… Eres tan inteligente…

         – ¡Qué va! Sé muchos idiomas pero, por ejemplo, no sé nada de matemáticas

  • Si preguntas primero, no tendrás que pedir perdón después

En español, pedimos algo cuando necesitamos que otra persona haga algo por nosotros. De esta manera, pedimos un favor o pedimos comida en un restaurante.

          Me he olvidado la cartera en casa así que voy a pedirle dinero a Marina

Por su parte, preguntar tan solo indica buscar información. Por eso, preguntamos la hora o el nombre de una persona

          Por favor, pregúntale a Elena si quiere venir conmigo a la fiesta. ¡A mí me da mucha vergüenza!

  • Muchas veces oímos sin escuchar y vemos sin mirar

Otros dos pares de verbos que pueden plantear problemas son mirar/ver y escuchar/oír. A pesar de que su diferenciación existe en muchas lenguas (look/see y listen/hear  en inglés, regarder/voir y entendre/écouter en francés, guardare/vedere y ascoltare/sentire, en italiano y слушать/ слышать y смотреть/видеть, en ruso) muchas veces el estudiante los usa de forma espontánea en su lengua materna y no es consciente de la línea que separa el significado de ambos verbos.

Mirar significa llevar la mirada hacia un lugar concreto voluntariamente.

          ¡Mira, mira! Está lloviendo muchísimo

Paradójicamente, en España, vemos la tele mientras que en América Latina, de una manera más lógica, miran la tele. ¿Será que en España prestamos menos atención a la televisión?

En cuanto a ver, podemos decir que vemos porque tenemos ojos, no porque queramos. No es algo voluntario.

          ¿Has visto qué bonita es la calle Velázquez?

De la misma manera, escuchar supone prestar atención a la persona con la que hablo mientras que oír tan solo indica percibir el sonido (porque tenemos oídos, no porque nos interese)

          María, escúchame un momento. He oído un ruido en el piso de arriba. ¿Puedes subir para ver si hay alguien?

¡Esto es todo por hoy! Si todavía tienes alguna duda, pregúntanos, pídenos más explicaciones y sigue aprendiendo español con nosotros.

Laura

Los artículos (Parte I)

Hoy vamos a tratar un tema bastante específico del español, los artículos. Los artículos son esas pequeñas partículas que aparecen delante de los sustantivos y que los determinan. En español, existen dos tipos de artículos, los definidos y los indefinidos. Como muchos sabréis, el uso de un tipo de artículo u otro supone un cambio de significado.

A. Artículo definido: el/la, los/las

Antes de analizar sus usos, debemos recordar dos cosas acerca de su forma:

  •  el artículo definido masculino singular, el, se contrae cuando va seguido de las preposiciones a y de:

                    a + el = al

                    de + el = del

  • las palabras femeninas que comienzan por a/ha tónica cambian la por el, como sucede en: el aula, el arte o el águila, aunque, como ya explicamos en una de nuestras anteriores entradas, no por esto dejan de ser palabras femeninas (Cuestión de género)

¡Ahora sí¡ ¡Podemos empezar! ¿Cuándo usamos el artículo definido? Principalmente en dos contextos:

1. Cuando es una cosa, persona o animal único:

          La madre de Alberto se llama Rosana.

        NO podemos decir: *una madre de Alberto se llama Rosana porque Alberto solo tiene              una madre.

          El suelo de la clase es nuevo (sólo hay un suelo en clase)

         La ventana de la cocina está abierta (sólo hay una ventana)

2. Es una realidad de la que ya hemos hablado:

          La mesa es amarilla (la mesa de la cocina de la que estábamos hablando)

          El bolígrafo lo tiene Manuel (el bolígrafo que me has pedido antes)

         Cómete el pescado (el que tienes en la mesa y los dos estamos viendo)

B. Artículo indefinido: un/una, unos/unas

Al igual que la cambia por el ante sustantivos femeninos que empiezan por a/ha tónica, el artículo indefinido masculino singular, un, cambia a una: un aula, un arte, un águila.

El artículo indefinido se usa en las situaciones opuestas a lo anteriormente explicado:

1. Cuando hay varias realidades como esa:

          Quiero comprarme un ordenador (existen muchos ordenadores)

          Se ha roto una taza (hay muchas tazas en casa)

          ¿Me dejas un bolígrafo? (tienes muchos, no me importa cuál)

2. Cuando hablamos por primera vez de una realidad:

       ¿No conoces a Patricia? Es una amiga de Marta (no la conocemos, no sabemos si es                  rubia o morena, alta o baja, etc.)

       Fernando me ha regalado una rosa (no hemos hablado de ello, no sabemos de qué                  color es, ni cómo huele)

Ahora que conocemos los usos de los artículos, vamos a oponer varias frases para ver la diferencia de significado:

  • Ha sonado un teléfono (hay muchos teléfonos en casa y ha sonado uno pero no sé cuál)
  • Ha sonado el teléfono (sólo hay un teléfono en casa y sé que ha sonado ese)                                               
  • Juan me ha escrito una carta (es la primera vez que te hablo de la carta que ha escrito Juan)
  • Juan me ha escrito la carta (ya te había hablado de la carta pero ahora te cuento que ha sido Juan)

Ahora que ya entendemos la diferencia entre los artículos definidos e indefinidos, debemos saber cuándo usar o no usar los artículos. Pero eso será en la siguiente entrada.

Por el momento, ¿eres capaz de explicarnos la diferencia entre estas dos frases?

He comprado un microondas rojo      vs.      He comprado el microondas rojo

Esperamos tu comentario.

Laura

Construcciones para expresar DOLOR

Hoy en De Boca en Boca Centre vamos a aprender construcciones para expresar dolor. Del mismo modo que cuando aprendemos una lengua es muy importante saber expresar qué es lo que nos gusta, también es indispensable decir si nos duele algo. Ya vimos en una entrada anterior el funcionamiento del verbo gustar y como vamos a estudiar, es bastante parecido al del verbo doler.

El verbo doler es irregular, tiene una irregularidad vocálica de O>UE:

(A mí) me DUELE/DUELEN

(A ti) te DUELE/DUELEN

(A él/ella) DUELE/DUELEN

(A nosotros) nos  DUELE/DUELEN

(A vosotros) os DUELE/DUELEN

(A ellos/as) les DUELE/DUELEN

Ej: A nosotros nos duele la cabeza

     A mí me duelen los pies

 

Para expresar dolor también es importante el verbo TENER, este también irregular en E>IE:

Yo tengo

Tú tienes

Él/ ella tiene

Nosotros tenemos

Vosotros tenéis

Ellos/as tienen

Ej: Tengo dolor de cabeza

     Tienen dolor de oídos

     Tenemos dolor de garganta

¡CUIDADO!

Tenemos que tener en cuenta algunas pautas para no cometer errores:

  • Me duele (en singular) + artículo singular + sustantivo singular

Ej: Me duele la mano

     Me duele el dedo

  • Me duele (en plural) + artículo plural + sustantivo plural

Ej: Me duelen los brazos

     Me duelen las piernas

  • Tengo dolor de + sustantivo

Ej: Tengo dolor de cabeza

     Tengo dolor de estómago

Desde De Boca en Boca Centre esperamos que nunca te duela la cabeza por aprender español.

Marta

Hablar del pasado (I)

Al hablar del pasado, usamos principalmente tres tiempos verbales: pretérito perfecto, pretérito indefinido y pretérito imperfecto. Hoy os presentamos un primer acercamiento al uso de estos tiempos verbales.

Al hablar seleccionamos uno de estos tiempos en función de la perspectiva que queramos dar a lo que decimos.

Cuando contamos hechos pasados que nos interesan por sí mismos, usamos el pretérito indefinido. Estos hechos contados en pretérito indefinido están completos y terminados en el momento del pasado al que se refiere el marcador temporal.

-La semana pasada suspendí todos los exámenes que hice.

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Cuando hablamos de algo pasado que no nos interesa por sí mismo, sino por su relación con el presente, usamos el pretérito perfecto.

¿Salimos de fiesta esta noche?

-No puedo, he suspendido mi examen y estoy castigado.

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Aquí no le interesa hablar del hecho de «suspender el examen» sino de la situación actual «estar suspendido»

Muchas veces, se asocia erróneamente este tiempo a una distancia temporal cercana; hay que tener en cuenta que este tiempo no se usa en función de si el hecho ocurrió hace más o menos tiempo.

-Mamá, déjame ir a la fiesta esta noche, porfaaa.

-No, estás castigada.

-Pero si hoy he madrugado para estudiar y esta mañana he limpiado mi cuarto.

-Lo siento, no puede ser.

-Además, esta semana he sacado la basura todos los días.

Este trimestre has suspendido tres asignaturas y no puedes salir hasta que las apruebes.

-¡Pero si en toda mi vida solo he suspendido esta vez!.

-¡He dicho que no y es que no!

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En este caso, los hechos sobre los que interesa hablar son «ir a la fiesta» o «estar castigado» y los hechos «limpiar el cuarto», «sacar la basura» y «suspender», solo nos interesan en relación con la situación actual, la discusión por salir o no salir. Podemos ver cómo se utilizan marcadores temporales que se refieren a periodos no acabados o que son definidos en relación al momento en el que hablamos, el cual está incluido en el mismo marcador.

Cuando queremos describir una situación pasada o queremos hablar de cosas habituales del pasado utilizamos el pretérito imperfecto.

-El año pasado estudiaba mucho todos los días.

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Debido a que se trata de un tiempo que utilizamos para describir situaciones, raramente aparece solo; normalmente se usa para describir situaciones como marco contextual para otra información que queremos dar.

La fiesta estuvo muy bien (información que queremos dar), la casa era grande, había bebidas de todo tipo y aperitivos, la música estaba muy chula y la gente era muy simpática (marco contextual de la información que hemos dado).

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Hasta aquí por hoy, recordad que esto es solo un primer acercamiento y que otro día seguiremos estudiando los tiempos del pasado con más detalle.

Roberto

Las formas no personales del verbo (I): El infinitivo (1ª parte)

Hola a todos los seguidores de De Boca en Boca Centre. Hoy vamos a comenzar una serie de tres entradas sobre las formas no personales del verbo y la primera tratará, cómo no podía ser de otra forma, del infinitivo.

Podemos reconocer los infinitivos por sus tres terminaciones distintas: -ar para la primera conjugación (cantar, bailar…), -er para la segunda (correr, barrer…) e –ir para la tercera (sentir, partir…). Además, existen dos formas para el infinitivo, la simple (andar) y la compuesta (haber andado).

Ahora, vamos a ver los distintos valores que el infinitivo puede tener según su uso:

  • Valor de sustantivo

-Función de sujeto: Fumar es malo para tu salud.

-Función de objeto directo: No quiero estar solo en casa.

– Función de complemento del nombre (modifica a un sustantivo): El otro día tuve el placer de conocer a tu esposa Carmen.

– Función de complemento del adjetivo (modifica a un adjetivo): Es una persona fácil de manipular si les das lo que quiere.

– Función de complemento del adverbio (modifica a un adverbio): Mi padre estuvo cerca de comprar el coche deportivo pero al final no lo hizo.

-Algunos infinitivos han llegado a convertirse incluso en sustantivos propiamente dichos como por ejemplo: el saber (conocimiento) o el amanecer (parte del día en la que sale el sol), entre otros.

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  • Acompañante de una preposición

-Después de ir al cine deberíamos volver a casa.

-Aunque confío en ti, no pienso saltar sin mirar antes que hay debajo.

-De decir algo a hacerlo hay una gran diferencia.

-Quiero preguntarle algo para saber si es verdad lo que me estás diciendo.

Hasta aquí la primera parte sobre el infinitivo. Como podéis imaginar, sus posibles usos son tantos que hemos preferido dividirlos en dos partes para que podáis estudiarlos poco a poco.

 

neveAlejandro

Diminutivos lexicalizados

 

Hoy vamos a hablar de los sufijos diminutivos. Como ya señalamos en una entrada anterior (El Dios de las pequeñas cosas), parece que los diminutivos carecen de importancia, pero no es así. En esta entrada, no nos vamos a centrar en los sufijos diminutivos como tal, sino en las palabras en las que el diminutivo ha perdido su valor connotativo y han adquirido significado propio, es decir, se han lexicalizado.

Aunque, en principio, parece que la única función de los diminutivos es hablar de cosas pequeñas,  lo cierto es que los diminutivos también tienen funciones afectivas y apreciativas. Aunque hay muchos, los principales sufijos diminutivos son:

-ito/-ita (-cito/-a, -ecito/-a): sol > solecito

-ico/ -ica (-cico/-a, -ecico/-a): guapo > guapico

-illo/ -illa (-ecillo/-a): pobre > pobrecillo

-in/ -ina: pequeña > pequeñina

-uelo/ -uela: ladrón > ladronzuelo

En español, cuando decimos mesilla no nos referimos a una mesa pequeña cualquiera sino a la mesa pequeña que está al lado de la cama, es decir, a la mesita de noche.

Ej: Yo siempre tengo el despertador y un libro en la mesilla.

Lo mismo ocurre con maletín, que no es una maleta pequeña sino una especie de cartera grande en la que metemos libros o documentos.

Ej: Adrián es un hombre de negocios, va a todos los sitios con el maletín y el móvil.

Hay muchas más: aquí te dejamos una pequeña lista:

Sillín: esta palabra comenzó a utilizarse para referirnos a una silla pequeña, pero actualmente designa al asiento que tiene la bicicleta para montar en ella.

Ej: María todavía no es muy alta, debemos bajar el sillín de la bici para que pueda pedalear.

Cochecito: utilizamos esta palabra pare referirnos al coche en el que los padres llevan a sus bebés. También se llama carricoche o carrito.

Ej: ¡Mira a Julia! Acaba de ser mamá y está paseando a su hija en el cochecito.

Lentejuelas: las lentejas son una legumbre, sin embargo, lentejuela es un tipo de adorno de forma circular y pequeña que se cose en los vestidos, suele ser brillante.

Ej: Me he comprado un vestido de lentejuelas precioso para Nochevieja.

Rellenito: cuando una galleta tiene chocolate o nata dentro, por ejemplo, se dice que es una galleta rellena; a partir de ahí se ha extendido a las personas y decimos que alguien está rellenito de manera eufemística cuando está gordo, es decir, cuando tiene demasiado dentro de su cuerpo, como ocurre con las galletas.

Ej: Gabriela ha comido mucho en Rusia y ha vuelto algo rellenita.

Caseta: empezó a utilizarse para referirnos a casas pequeñas, pero, en la actualidad, se usa para designar a la casa en la que viven los perros y también para las construcciones utilizadas en las ferias de los pueblos y ciudades.

Ej: He comprado una caseta nueva para que duerma Luna, mi perrita.

Casilla: llamamos así a los recuadros del tablero de ajedrez, de la oca, del parchís y de otros juegos de mesa.

Ej: Has movido mal la ficha, tienes que estar en la siguiente casilla.

Cartilla: no es una carta pequeña, si no que designa a un cuaderno pequeño en el que están anotadas las letras del abecedario y algunas reglas para aprender a leer. De ahí tenemos la expresión leer la cartilla (a alguien) que significa reñir o reprender a alguien advirtiéndole de lo que debe hacer en una situación.

Ej: Juan no has hecho los deberes, al final tenía razón tu padre y te tenía que haber leído la cartilla.

¿Conoces otras palabras de este tipo? ¿Existe este fenómeno en tu lengua? ¡Compártelo con nosotros!

Marta

Los acentos en español: Reglas básicas

¡Hola a tod@s! Hoy, en De Boca en Boca, vamos a hablar de las reglas de acentuación básicas en español. Son muchas las lenguas que no acentúan las palabras y, por ello, para muchos aprendientes resulta complicado saber cuándo hacerlo en otras lenguas que sí lo hacen.

En español hay cuatro tipos de palabras según donde recaiga su fuerza fonética, es decir, el golpe de voz más fuerte:

Agudas– Son las palabras cuya fuerza recae en la última sílaba y se acentúan cuando las palabras terminan en vocal, -n o -s. Por ejemplo: camión, estrés, pa.

Graves/ Llanas– En estas palabras la fuerza recae en la penúltima sílaba y llevan acento cuando NO terminan en vocal, -n o -s. Por ejemplo: árbol, fútbol, piz.

Esdrújulas– Su fuerza recae en la antepenúltima sílaba y SIEMPRE llevan acento. Por ejemplo: eléctrico, ámbito, nero.

acentos

A continuación, veremos los casos peculiares en los que el acento puede generar dudas:

  • Diptongos: para los que no lo sepáis, los diptongos se forman cuando dos vocales  forman parte de la misma sílaba. Además, para que esto ocurra, tiene que haber dos vocales débiles juntas (las vocales débiles son la i y la u) o una vocal débil junto a una fuerte (las vocales fuertes son la a, la e y la o). Cuando se juntan dos vocales débiles, el acento recae sobre la segunda vocal (lingüística) y cuando se juntan una débil y una fuerte, el acento lo lleva la vocal fuerte (cabéis, opináis). RECORDAD  que también siguen las normas generales que hemos visto antes, por lo que no siempre se acentúan.
  • Palabras compuestas: hay dos tipos de palabras compuestas, las que unen dos palabras en una misma (norteamericano, decimotercero, supermercado) que siguen las normas generales de acentuación y las que están compuestas por adjetivos pero se separan por un guion (físico-químico, teórico-práctico) que acentúan de forma independiente cada una de las palabras que las forman.

Otras palabras que suelen dar problemas son los adverbios que terminan en –mente, los cuales mantienen el acento en el mismo lugar que la palabra original si estas tenían acento ortográfico. Por ejemplo: hábilmente (hábil), matemáticamente (matemático), rápidamente (rápido) , cronológicamente (cronológico).

Hasta aquí este repaso por las reglas de acentuación más básicas. Esperamos que os sea de utilidad, estudiantes de español. Pero antes de irnos, probad a colocar los acentos en esta lista de palabras (tened cuidado, algunas pueden no llevar acento):

Electrico          Jamon              Hembra           Inutilmente     Independientemente              Oleo

Facil                 Paraguas         Marques          Magnetico       Ruido               Entendeis        Agil

Un saludo desde De Boca en Boca Centre,

Alejandro

 

Las preposiciones I

Aunque pueda parecer que las preposiciones son unidades menos importantes que los sustantivos o los verbos, por ejemplo, lo cierto es que las preposiciones son uno de los elementos más importantes que tienen las lenguas. Conocer los valores de las preposiciones de una lengua supone entender las relaciones que se establecen entre cada una de las palabras que forman un mensaje y, con ello, comprender matices y significados que pueden pasar desapercibidos para un hablante no experto.

En general, los manuales de enseñanza de lenguas dan más importancia a otras unidades como los verbos o los sustantivos. Los manuales están repletos de actividades de cambiar de número, elegir la desinencia correcta, completar con el tiempo verbal correcto, derivar sustantivos a partir de verbos, etc. Sin embargo, se presta muy poca atención a las preposiciones que acompañan a estas formas.

Lo que resulta curioso es que un nativo pueda entender un mensaje como «*la misterio fue *descubrido por el niño» y tenga problemas en comprender otro como «el misterio fue descubierto de/a/en/por el niño».

Como podemos ver, aunque el género, el número y los tiempos verbales sean aspectos muy importantes en el español, no debemos olvidarnos de la importancia que tienen esas pequeñas unidades llamadas preposiciones.

Hoy en De Boca en Boca te presentamos los valores más importantes de las preposiciones a, en y de, tres de las preposiciones más frecuentes del español. ¡Allá van!:

«A» (a + el = al; a + la = a la)

  • Dirección (hacia)                                   

    Para indicar dirección, nunca utilizamos en, error frecuente en los estudiantes por traducción directa de su lengua.

    Voy a la escuela todos los sábados.

    Viajaré a Sevilla el mes que viene.

  • Complemento directo e indirecto de persona

    Escribí una carta a María

    Ayer vi a Rosana

    Como sabemos, el complemento indirecto (le, les) siempre aparece introducido por la preposición a. El complemento directo (lo, la, los, las), sin embargo, solo presenta la preposición a cuando es una persona:

    quiero un coche nuevo      vs.     quiero a María

    Sin embargo, en muchas ocasiones, también podemos ver la preposición a, ante animales ya que, de alguna forma, se los personifica, se los convierte en persona.

    Quiero mucho a mi perro

    Voy a llevar a mi gato al veterinario.

  • Fin de un periodo de tiempo ——]

    De lunes a viernes

    Trabajo de 09.00 a 14.00

  • Finalidad (= para)

    Ha venido Marina a contarme lo que pasó anoche

  • Modo ¿cómo?

    Escribimos a mano

    Iremos a pie

    Me encantan los calamares a la romana

  • Con los verbos gustar, encantar, interesar, etc.

    A María le gusta bailar

    A mí me interesan las matemáticas

  • Horas

    Comeremos a las 14.00.

    Salgo de trabajar a las 15.00

    «DE» (de + el =del; de + la = de la)

  • Posesión ¿De quién es?

    El gato es de Victor

    La chaqueta de María es muy bonita

  • Origen                                    

    Soy de Buenos Aires

    Vengo de Madrid

  • Origen de un periodo de tiempo [—-

    De lunes a viernes

    De 10.00 a 13.00

    De enero a julio

  • Tiempo

    Son las doce de la mañana, de la noche, de la tarde, de la madrugada, etc. 

    No debemos confundir «te veo a las doce de la mañana» con «te veo por la mañana» Como veremos, en una de nuestras próximas entradas, uno de los valores de la preposición por es tiempo no fijo, tiempo aproximado. Las «doce de la mañana» es un tiempo exacto, mientras que, «por la mañana» es un tiempo aproximado (no sé si a las 9.00, a las 10.00 o a las 11.00)

  • Materia ¿De qué es? ¿De qué está hecho?

    Libros de historia

    Tarta de chocolate

    Jersey de lana

  • Cantidad de algo (partitivo)

    Con las cantidades siempre utilizamos la preposición de (sin artículo)

    Dos kilos de naranjas

    Un poco de pan

    Una cucharada de aceite

«EN»

  • Localización ¿Dónde?

    Estoy en casa

    Viven en Madrid

    A diferencia de otras lenguas como el italiano o el francés, nunca utilizamos la preposición a para indicar lugar- dónde; como hemos visto antes, solo utilizamos a para lugar – hacia (dirección).

  • Meses, años y estaciones

    En enero hace mucho frío.

    Nos conocimos en 1998

    A diferencia de lenguas como el inglés, nunca utilizamos en con los días de la semana; utilizamos el artículo determinado:

    El lunes iré a la playa

    El sábado conocí a tu primo

  • Medio de transporte

    Viajar/ir en metro, avión, barco, coche, tren, etc.

  • Plazo para realizar una acción

    Nos vemos en dos semanas (= después de dos semanas, nos veremos)

    Te llamo en cinco minutos (= después de cinco minutos, te llamaré)

  • Idiomas

    ¿Te lo digo en chino?

  • No me hables en alemán que no te entiendo.

    No debemos confundir «hablar alemán» con «hablar en alemán». «Hablar alemán» se refiere a una característica de la persona, a una habilidad, mientras que «hablar en alemán» se refiere a la forma o modo en la que se habla; podemos sustituirlo por así:

    Soy abogada, tengo un máster y hablo alemán y ruso.

    Si me hablas en ruso (= si me hablas así), no te entiendo

    Me gusta que me hables en italiano ( = que me hables así)

¡Esto es todo por hoy! Pronto volveremos con  para y por, dos de las preposiciones que más problemas provocan a los estudiantes.

Laura