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Sobre cómo Lexualdo dio la orden de poner orden en el género

Palabras que cambian con el género

Hace mucho tiempo, en Lexilandia, había un rey llamado Lexualdo que pensaba que el género era un desastre. Algunas palabras sólo tenían un género (la mesa, el reino), pero otras podían tener género tanto masculino como femenino, porque designaban seres animados que, en el mundo real, se dividían en macho y hembra. ¡Claro! ¡Un niño y una niña son muy diferentes! Pero el lío comenzaba cuando algunos seres animados sólo tenían un género. Y el rey se pasaba las horas pensando qué habría hecho la ballena para no tener género masculino.

rey pensando

Desde que era pequeño, había visto a su padre luchar contra las palabras que se perdían. Sí, se perdían. Se trataba de una especie de enfermedad anómala conocida bajo el nombre de desgénero que hacía que a las palabras se les cayera el artículo, y todo el mundo sabe que cuando se te cae el artículo, pierdes un poco de tu identidad. Cuando esto ocurría, las palabras se echaban a llorar: no recordaban muy bien quiénes eran y, además, se desesperaban: ¿cómo se iban a llevar bien ahora con el adjetivo y el participio? Porque todo el mundo sabe que *una corazón rota ¡podría destruir una amistad en breves segundos!

romper la amistad

Desgraciadamente, la enfermedad empeoró con el tiempo y también Lexualdo tuvo que enfrentarse a este problema. Cada vez llegaban más palabras a la corte en busca de ayuda. Como el caso del cura que, después de cinco días de fiebre, se levantó al sexto más ligero de peso y supo de inmediato que algo no iba bien.

-Estoy desesperado – le dijo a Lexualdo – No sé qué hacer. Hace un par de días perdí mi artículo. Desde entonces, he tenido que consolar a mi adjetivo, que está empezando a molestarse porque dice que no concuerdo bien.

El rey le respondió:

-¡No se deprima! Intente recordar. Hace un par de días, ¿era usted más masculino o más femenino?

El cura gritó:

-¡No lo sé! Pero por favor, ¡encuentre una cura para mí! ¡Dígame una solución para esta enfermedad horrorosa!

Y al proferir estas palabras, el cura recordó que era masculino y se dio cuenta de que ya no necesitaba una cura, ¡porque estaba curado!

cura feliz

Sin embargo, no fue así de fácil siempre. Un día, el punto y la coma vinieron a la corte. Tras padecer la desgeneración, se habían vuelto locos de remate. Como ya no recordaban quiénes eran, habían creado una organización de nombre disparatado que decía así: LA FRENTE DE LA PUNTA Y DEL COMA. Cuando se presentaron ante el rey para pedir soluciones, este se enfadó muchísimo:

-Y yo pensaba que habíais estado en coma… ¡Y ahora lucháis contra mí! ¡No puede ser! Y esto es sólo la punta del iceberg… ¡Marchaos a casa y haced algo útil!

El enfado del rey era tan grande que empezó a sudar. Miles de gotitas le resbalaban por la frente. Al verlas, el punto y la coma se dieron cuenta del nombre tan raro que tenía su organización y decidieron que luchar en el frente ya no tenía ningún sentido para ellos puesto que habían recuperado su identidad.

coma y punto

Cuando el punto y la coma desaparecieron tras la puerta, la cólera de Lexualdo estalló:

-¡¡¡Estoy harto de la desgeneración!!! Tiene que ser la peor enfermedad que ha existido en Lexilandia. Yo renuncio. ¿A quién voy yo a pedir cuentas si caigo enfermo?

La mujer de Lexualdo, que era muy inteligente y un poco mandona, le respondió:

-Lexualdo, ¡déjate de cuentos! Eres el rey y tienes que actuar como tal. Además, no es el cólera ni nada parecido. ¡Hay enfermedades peores que esta! El orden de tu país depende sólo de ti. Así que recibe a todos las palabras afectadas y trata de ayudarlas. ¡Es una orden!

Y fue así como Lexualdo puso orden en el género y recibió al fruto y a la fruta, al político y a la política, al bolso y a la bolsa, al margen y a la margen, al cometa y a la cometa y a muchos otros más que hacían cola a las afueras del palacio.

l7oted05

¿Conoces las diferencias entre estas palabras? ¿Puedes ayudar al pobre Lexualdo? Si es así, ¡manda tus respuesta a De Boca en Boca Centre! El rey te lo agradecerá y te nombrará Lexicógrafo Real de Lexilandia.

 

Fin

 

Texto: Clara

Infografía: Clara

Cuestión de género

En español, existen dos géneros gramaticales: masculino y femenino. Por lo general, son femeninas las palabras acabadas en a (la mesa, la niña, la cuchara) y masculinas las palabras acabadas en -o o en consonante (el libro, el niño, el papel, el camión). No obstante, hay muchas excepciones.

Es muy frecuente escuchar por parte de nuestros estudiantes errores como la día o el mano. A pesar de acabar en -a, día es una palabra masculina (el día). Por eso decimos: buenos días. Por su parte, la palabra mano es femenina (la mano); ya lo era en latín (MANUS, MANUS).

Curiosamente, en España, a diferencia de algunos lugares de América Latina, decimos hacer manitas o ser un manitas, en lugar de manitos, que sería lo esperado (al igual que de perro, perrito). La Real Academia de la Lengua solo admite manita como diminutivo de mano.

También existen otras palabras como moto y foto que, a pesar de aparentemente acabar en –o, son femeninas. Lo cierto es que estas palabras son formas apocopadas de motocicleta y fotografía, respectivamente, por lo que no se trata de excepciones, sino que siguen la norma general.

Existe un grupo de palabras especiales derivadas del griego que acaban enma,-ta y pa. Estas palabras eran masculinas o neutras en su lengua de origen y, por tanto, siguiendo las leyes naturales de evolución, pasan al español con género masculino. Algunas de estas palabras son: el problema, el planeta, el mapa, el tema, el dilema, el idioma, el poema, el poeta, el idioma, el sistema y el esquema.

Las palabras que acaban en e pueden ser masculinas o femeninas. No existe una regla sino que debemos memorizar su género. Algunas palabras acabadas en –e son:

  • Femeninas: la calle, la gente, la muerte, la suerte, la parte, la madre.

  • Masculinas: el duende, el padre, el puente, el hombre.

De manera esquemática, podemos decir que, por regla general:

           ->  son MASCULINAS:

             

  •  Las palabras acabadas en o

  • Las palabras acabadas en consonante

  • Las palabras que acaban en aje (como montaje o garaje)

  • Las palabras de origen griego acabadas en ma, –ta, –pa

  • Algunas palabras acabadas en e

          ->  son FEMENINAS:

               

  • Las palabras acabadas ena

  • Las palabras que acaban ención o sión (como canción, acción, comprensión)

  • Las palabras que acaban en ad (como universidad, verdad, amistad, facultad)

  • Algunas palabras que acaban en e

        ->   Son MASCULINAS Y FEMENINAS:

     

  • Las palabras que acaban en ista (el taxista – la taxista, el dentista – la dentista)

  • Las palabras que acaban en ante (el cantante – la cantante, el estudiante – la estudiante)

Finalmente, debemos nombrar palabras como águila, aula, hambre, agua, hacha, arte y alma. ¿Qué tienen en común? Que todas ellas empiezan por a tónica, es decir, que en todas estas palabras la a es la sílaba fuerte.

A pesar de que son palabras femeninas, según la norma, deben aparecen con el artículo el. ¿y por qué palabras femeninas con artículo masculino? ¿No es suficientemente complicada la cuestión del género como para utilizar artículos masculinos con palabras femeninas? El error está en creer que el es un artículo masculino.

El pronombre demostrativo latino ILLA, que dio origen a nuestro artículo femenino la, tuvo dos comportamientos diferentes dependiendo del sonido que le seguía. ILLA (que evolucionó a ela):

  • perdía el sonido inicial ante palabras que empezaban por consonante: (e)la mesa

  • perdía el sonido final ante palabras que empezaban por vocal: el(a) agua.

A la lengua española no le gustan las vocales iguales. Al igual que resulta incómodo pronunciar secuencias como de el, que el español fusiona en del (la culpa es de el perro > la culpa es del perro), resulta incomodo pronunciar secuencias como la agua. En este caso, la lengua encuentra solución a este problema utilizando otra variante del artículo femenino.

De esta manera, las palabras que comienzan por a tónica (con grafía ha o a) aparecen siempre con el artículo el en singular, aunque no dejan de ser femeninas. Por ese motivo, tanto su plural como los adjetivos que las acompañan siempre son femeninos

el agua es claralas aguas son claras

el águila es bellalas águilas son bellas

el aula es pequeñalas aulas son pequeñas

Lo mismo ocurre con los determinantes; siempre aparecen en femenino:

Tengo mucha hambre

Esta aula es muy bonita

Sin embargo, cuando el artículo y el sustantivo aparecen separados por un adjetivo, empleamos el artículo femenino ya que ya no se produce ningún problema de pronunciación:

La bonita águila

¡Y hasta aquí todo el tema del género! Te recomendamos que visites una de nuestras últimas entradas en la que te presentamos palabras que cambian de significado según su género.

Laura

Sobre cómo Lexualdo dio la orden de poner orden en el género

Hace mucho tiempo, en Lexilandia, había un rey llamado Lexualdo que pensaba que el género era un desastre. Algunas palabras sólo tenían un género (la mesa, el reino), pero otras podían tener género tanto masculino como femenino, porque designaban seres animados que, en el mundo real, se dividían en macho y hembra. ¡Claro! ¡Un niño y una niña son muy diferentes! Pero el lío comenzaba cuando algunos seres animados sólo tenían un género. Y el rey se pasaba las horas pensando qué habría hecho la ballena para no tener género masculino.

rey pensando

Desde que era pequeño, había visto a su padre luchar contra las palabras que se perdían. Sí, se perdían. Se trataba de una especie de enfermedad anómala conocida bajo el nombre de desgénero que hacía que a las palabras se les cayera el artículo, y todo el mundo sabe que cuando se te cae el artículo, pierdes un poco de tu identidad. Cuando esto ocurría, las palabras se echaban a llorar: no recordaban muy bien quiénes eran y, además, se desesperaban: ¿cómo se iban a llevar bien ahora con el adjetivo y el participio? Porque todo el mundo sabe que *una corazón rota ¡podría destruir una amistad en breves segundos!

romper la amistad

Desgraciadamente, la enfermedad empeoró con el tiempo y también Lexualdo tuvo que enfrentarse a este problema. Cada vez llegaban más palabras a la corte en busca de ayuda. Como el caso del cura que, después de cinco días de fiebre, se levantó al sexto más ligero de peso y supo de inmediato que algo no iba bien.

-Estoy desesperado – le dijo a Lexualdo – No sé qué hacer. Hace un par de días perdí mi artículo. Desde entonces, he tenido que consolar a mi adjetivo, que está empezando a molestarse porque dice que no concuerdo bien.

El rey le respondió:

-¡No se deprima! Intente recordar. Hace un par de días, ¿era usted más masculino o más femenino?

El cura gritó:

-¡No lo sé! Pero por favor, ¡encuentre una cura para mí! ¡Dígame una solución para esta enfermedad horrorosa!

Y al proferir estas palabras, el cura recordó que era masculino y se dio cuenta de que ya no necesitaba una cura, ¡porque estaba curado!

cura feliz

Sin embargo, no fue así de fácil siempre. Un día, el punto y la coma vinieron a la corte. Tras padecer la desgeneración, se habían vuelto locos de remate. Como ya no recordaban quiénes eran, habían creado una organización de nombre disparatado que decía así: LA FRENTE DE LA PUNTA Y DEL COMA. Cuando se presentaron ante el rey para pedir soluciones, este se enfadó muchísimo:

-Y yo pensaba que habíais estado en coma… ¡Y ahora lucháis contra mí! ¡No puede ser! Y esto es sólo la punta del iceberg… ¡Marchaos a casa y haced algo útil!

El enfado del rey era tan grande que empezó a sudar. Miles de gotitas le resbalaban por la frente. Al verlas, el punto y la coma se dieron cuenta del nombre tan raro que tenía su organización y decidieron que luchar en el frente ya no tenía ningún sentido para ellos puesto que habían recuperado su identidad.

coma y punto

Cuando el punto y la coma desaparecieron tras la puerta, la cólera de Lexualdo estalló:

-¡¡¡Estoy harto de la desgeneración!!! Tiene que ser la peor enfermedad que ha existido en Lexilandia. Yo renuncio. ¿A quién voy yo a pedir cuentas si caigo enfermo?

La mujer de Lexualdo, que era muy inteligente y un poco mandona, le respondió:

-Lexualdo, ¡déjate de cuentos! Eres el rey y tienes que actuar como tal. Además, no es el cólera ni nada parecido. ¡Hay enfermedades peores que esta! El orden de tu país depende sólo de ti. Así que recibe a todos las palabras afectadas y trata de ayudarlas. ¡Es una orden!

Y fue así como Lexualdo puso orden en el género y recibió al fruto y a la fruta, al político y a la política, al bolso y a la bolsa, al margen y a la margen, al cometa y a la cometa y a muchos otros más que hacían cola a las afueras del palacio.

l7oted05

¿Conoces las diferencias entre estas palabras? ¿Puedes ayudar al pobre Lexualdo? Si es así, ¡manda tus respuesta a De Boca en Boca Centre! El rey te lo agradecerá y te nombrará Lexicógrafo Real de Lexilandia.

 

Fin

 

Clara