El lenguaje escolar

¿Quién no ha estado años estudiando una lengua y cuando va al país en el que se habla ha tenido problemas para comunicarse o entender algunas palabras o frases coloquiales? Es un problema bastante frecuente y que muchos de nuestros estudiantes de español sufren cuando empiezan el colegio en países de habla hispana.

El entorno escolar tiene un vocabulario propio que pocas veces se enseña a los estudiantes de ELE. Hoy en De Boca en Boca Center vamos a tratar el lenguaje escolar, es decir, las palabras más comunes que utilizan los niños en las escuelas y que son necesarias para que nuestros estudiantes se puedan comunicar con otros compañeros.

-Es bastante común escuchar a los jóvenes españoles expresiones como ¡qué guay!/¡es muy guay! o ¡qué chulo!/¡es muy chulo! para referirse a cosas que les gustan mucho.

 Por ejemplo:

¡Qué guay ha estado hoy la clase de matemáticas!

 María, tu jersey es muy chulo

-También podemos encontrarnos con la palabra chuleta. Aunque en su significado original se refiere a la costilla con carne de vaca o cerdo que sirve para alimentarnos, en la lengua estudiantil,  se refiere a un pequeño papel en el que se escriben fórmulas u otros conocimientos que llevan los estudiantes oculto a los exámenes para usarlo en el caso de olvidar las respuestas del examen.

Por ejemplo: No me ha dado tiempo a estudiar bien el examen de química así que llevo un par de chuletas escondidas, ¡espero que el profesor no me las vea!

reloj-chuleta1

– Muy usada también es la palabra empollón para referirse a un estudiante que estudia muchísimo y que se caracteriza más por ser aplicado en los estudios que por su talento.

Por ejemplo: Julián nunca quiere salir los fines de semana, está todo el día en casa estudiando, ¡es un empollón!

 estudianteW 

-Y la última y, quizás, la más odiada por los estudiantes, es la palabra chivato, nombre con el que se refieren, en general, los niños a alguno de sus compañeros cuando estos acuden al profesor a delatar alguna de las travesuras que han realizado.

Por ejemplo:

-María: Juan le ha dicho al profe que Andrés y yo hemos roto el balón de baloncesto

-Elena: ¡Puff! Juan siempre está igual, ¡es un chivato!

 chivato

Además, no sabemos si por ahorrar tiempo o por qué, pero en el entorno escolar también encontramos gran cantidad de casos de reducción de palabras, sobre todo en lo que tiene relación con las asignaturas como reli por religión, mate o mates en lugar de matemáticas, tecno por tecnología, cono en vez de conocimiento del medio, etc.

Este fenómeno también es frecuente en los lugares de estudio, desde la formación más elemental a la superior: guarde por guardería, cole por colegio, insti en lugar de instituto o uni para referirnos a universidad. Además, también podemos encontrarnos con reducciones en los nombres de trabajadores o estudiantes de los centro académicos como podemos ver en el uso de profe en lugar de profesor, de compi por compañero o dire en el caso de director.

Como vemos, se trata de un lenguaje muy especial que nuestro estudiantes deben controlar para sentirse como uno más cuando están estudiando. Y en tu lengua, ¿hay fenómenos similares?

Un saludos de una compi de De Boca en Boca Centre

Marta

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