En la mente del cuentista

¿Alguna vez habéis sentido que, a pesar de conocer bien la gramática española, no erais capaces de escribir un buen texto en esta lengua? La lengua es un sistema complejo en el que no solo se aprenden elementos aislados: ya sabéis a la perfección el problemático subjuntivo [Subjuntivo I y Subjuntivo II], conocéis las preposiciones [Preposiciones I y Preposiciones II] y contáis con un gran vocabulario que habéis ido enriqueciendo a lo largo de vuestros años de estudio. ¿Qué falta entonces? Falta que relacionéis todos los elementos que habéis aprendido para crear un TODO COHESIONADO.

confundido

Antes de que pongáis esta cara, vayamos paso a paso. Al ser humano le gusta que todo tenga sentido, ¿verdad? Seguro que habéis visto una película o leído un libro en el que todo tenía sentido: todos los personajes aparecían por alguna razón, todas las historias se relacionaban de alguna manera y al final siempre ocurría algo que no esperabais pero que teníais que haber imaginado. Lo que hace que algo esté cohesionado es las relación entre todas las cosas que componen un todo, como un buen libro o una buena película, y este fenómeno se llama cohesión. Así, un texto cohesionado es un texto cuyos elementos tienen relación entre sí. Para mostraros cómo funciona la cohesión, os propongo un fragmento de un cuento:

Había una vez un hombre que soñaba. Soñaba mucho y tan intensamente que se convertía en la materia de sus sueños. Fue así desde chiquito y sus padres se habituaron a encontrar en la cuna un conejito, un biberón o una pelota de lunares azules en lugar del niño dormido. Cuando el hombre que soñaba se casó, lo primero que hizo fue sentarse en el borde de la cama matrimonial y decirle a su mujer:  A mí me pasa esto y lo otro.

-Bueno – contestó ella –. A todo se acostumbra uno cuando hay amor y confianza.

Al principio les fue bien. La esposa hasta encontraba excitante despertar en medio de la noche y descubrir a su lado un enorme zapato con los cordones sueltos, un ramillete de flores relucientes de rocío o un unicornio de crines celestes.

Pero el hombre también tenía pesadillas y una noche fue despertado por los chillidos de su aterrorizada mujer.

Nunca podremos saber en qué se había convertido esa vez pues ella a nadie se lo dijo.

El caso es que nuestro hombre, decidido a todo, fue a ver a un tío suyo que era médico, mago e inventor.

-¡Bah, bah, bah; no es para tanto! – le respondió-. Mira, aquí tienes estas pildoritas: tómate una cada noche y sanseacabó.

Las píldoras eran cuadradas, transparentes como gotas de lluvia y, lo más extraordinario, llevaban dentro un hombrecito dormido. Cada vez que nuestro héroe se pusiera a soñar, el transformado sería el personajillo de la píldora.

Desde ese día, la esposa del soñador pudo descansar tranquila.

[…]

Sueños, J. Franz Rosell

pareja durmiendo

Las palabras en negrita señalan las referencias a los personajes principales del cuento. Por ejemplo, el hombre que soñaba también es llamado el niño dormidoel hombrenuestro hombre y nuestro héroe. El autor ha utilizado sinónimos y determinantes posesivos y, de esta forma, al eliminar las repeticiones, ha generado un texto cohesivo. Sin embargo, existen otras opciones para dar cohesión a los textos. Te propongo un breve viaje a la mente de los cuentistas para explorar los mecanismos imaginativos que producen cohesión en los textos.

índice

1. Antes que nada, tenemos que determinar el sexo de nuestro protagonista. El hombre que soñaba es…un hombre. Esto permite muchas posibilidades y sólo tienes que pensar en las diferentes etapas por las que pasa un hombre antes de hacerse mayor. Así que el hombre que soñaba puede ser un niño, un chico, un adolescente, un hombre, un señor y un anciano.

etapas-de-la-vida-hombre

Fue así desde chiquito y sus padres se habituaron a encontrar en la cuna un conejito, un biberón o una pelota de lunares azules en lugar del niño dormido.

2. Una vez que hemos determinado el sexo del protagonista, tenemos que determinar el género lingüístico y como bien estaréis pensando se trata del género masculino. Así, en español tenemos varias clases de pronombres que sustituyen al nombre y evitan repeticiones como por ejemplo los pronombres personales y demostrativos. El hombre que soñaba es él. También puede ser este, ese o aquel según la distancia que el hablante establece con respecto a la cosa referida.

genero

-Cuando este se casó, lo primero que hizo fue sentarse en el borde de la cama matrimonial y decirle a su mujer:“A mí me pasa esto y lo otro”.

Pero él también tenía pesadillas y una noche fue despertado por los chillidos de su aterrorizada mujer.

También podemos utilizar los determinantes, tanto posesivos como demostrativos, para evitar la repetición del artículo definido, el hombre que soñaba, el hombre, etc:

-El caso es que nuestro hombre, decidido a todo, fue a ver a un tío suyo que era médico, mago e inventor.

3. En tercer lugar, hay que determinar el estatus del hombre que soñaba en el cuento. Él es, sin lugar a dudas, el protagonista del cuento, el héroe. También es, por supuesto, un personaje.

protagonista

Cada vez que nuestro héroe se pusiera a soñar, el transformado sería el personajillo de la píldora.

4. El hombre que soñaba es un héroe pero también tiene una profesión: dormir y soñar. Por esto, también es un soñador, es el hombre de los sueños, o el hombre que dormía.

soñador

Desde ese día, la esposa del soñador pudo descansar tranquila.

5. Por último, el hombre que soñaba tiene una familia y ocupa un lugar en ella. Así, nuestro soñador es esposo, marido y también sobrino. Además, podremos utilizar las relaciones de parentesco entre este héroe y el resto de la familia, y, de este modo, evitaremos repeticiones innecesarias al referirnos a otros miembros de su familia, como su mujer o su tío.

familia

Pero el hombre también tenía pesadillas y una noche fue despertado por los chillidos de su aterrorizada mujer.

¿Habéis visto qué fácil es dar cohesión a un texto? Basta con seguir estos sencillos cinco pasos. Pero, recordad, esta es sólo una herramienta de las muchas que existen en la lengua, y esto se debe a la gran cantidad de relaciones que se producen entre los elementos de un texto. Seguid atentos porque en De Boca en Boca Centre próximamente hablaremos de ellas.

Clara

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