Que la suerte te acompañe

Cuando la navidad se aproxima, un señor se deja ver en la publicidad de la televisión, en los carteles de la calle, en las paradas del autobús, se le escucha en la radio…  ¿Sabes quién es? No, no es Papá Noel. Es, quizá, mejor que Papá Noel, porque este señor no reparte regalos sino SUERTE.

Calvo de la navidad

Las semanas antes del 22 de diciembre, el día de la lotería de navidad, el calvo de la suerte (así lo conocemos los españoles) reparte un poco de fortuna a las personas que han comprado un décimo de lotería. Hoy estás de suerte porque nuestra entrada de hoy está dedicada a la fortuna. Déjate llevar y, como diría el calvo de la suerte, «que la suerte te acompañe».

En español tenemos la buena y la mala suerte. En otras culturas la mala suerte no existe, porque esta es la ausencia de la buena suerte.

Si hay alguien que no tiene nada de suerte, esa es mi amiga Lara: es muy gafe. La verdad es que no tiene muy buena estrella. Al principio, Lara no era supersticiosa pero con el tiempo comenzó a confiar en las acciones que traen suerte como:

       Pata-de-Conejo              tocar maderaPoner cactus en las ventanas

     Tocar madera                Llevar una pata de conejo         Poner cactus en las ventanas

Sin embargo, Lara es muy descuidada y a veces se le olvidaba cuidar de su estrella y le venían rachas de mala suerte. Todo comenzó aquel día en que se levantó a oscuras en su habitación y al encender la luz, tiró al suelo un espejo pequeño. Si ella hubiera sabido que romper un espejo traía mala suerte, habría tenido más cuidado al levantarse.

espejo roto

Cuando encontré a Lara en la universidad, la vi un poco asustada. Miraba todo con recelo y se asustaba al menor ruido. Le pregunté que qué le ocurría y me contó una serie de infortunios que le habían pasado desde que se rompió el espejo:

Cuando me desperté, tiré sin querer el espejo y se hizo añicos. Si hubiera bajado de la cama por el lado derecho, no habría tenido este día tan horroroso. Fui al cuarto de baño a prepararme y, ¿a que no sabes qué encontré? Un gato negro que me miraba fijamente fuera de la ventana y ya se sabe que si ves a un gato negro, tienes que salir corriendo porque da mala suerte.

Gato negro

Como estaba tan asustada, cogí unas tijeras que alguien había dejado en el lavabo con la mala suerte de que estaban abiertas y me corté. ¿A quién se le ocurre dejar las tijeras abiertas?

tijeras

Si hubiera conseguido controlar mi miedo, no me habría cortado porque habría pensado que se trataba de un gato normal y no de un signo de mala suerte. Pero no lo pude remediar. Cuando veo signos de mala suerte, echo a temblar. Me vestí a toda prisa  y cogí el paraguas que había dejado el día anterior en el salón. Si hubiera mirado por la ventana, habría comprobado que no llovía. Pero como estaba asustada por el gato negro, no me había dado cuenta de que estaba utilizando el paraguas en un día de sol espléndido.

paraguas abierto

Y además, lo había abierto dentro de la casa. ¿Qué más podía pasar? De camino a la facultad, iba mirando el cielo porque cuando estás gafado seguro que hay algo que cae del cielo y te golpea. Y como iba mirando hacia arriba, no vi a una señora que estaba barriendo la puerta de su casa. Sin querer, le había bloqueado su camino y como no le prestaba atención, comenzó a barrer encima de mis pies. ¡Eso no se hace! Ahora no podré casarme.

barrer los pies

Al ver tan deprimida a mi amiga, pensé en por qué le habrían pasado tantas cosas malas de repente. Entonces, le pregunté que si se había levantado con el pie derecho. Le conté que traía buena suerte y a quien lo hacía con el pie izquierdo solían ocurrirle muchas cosas malas.

pie izquierdo

Si lo hubiera sabido, me habría levantado con el pie derecho- me respondió Lara.

Al cabo de un rato, pareció comprender algo y exclamó:

-¡Y no me habría levantado de la cama en todo el día si hubiera visto que hoy era martes 13!

martes 13

Y esta es la historia de Lara y su mala suerte. A veces creer en la mala suerte le traía más mala suerte todavía y muchas veces se arrepentía de ser tan supersticiosa. ¿Te has fijado cómo se expresa este arrepentimiento? Si miras las frases en color rojo, comprobarás que utilizamos la estructura del tercer condicional:

Si + pluscuamperfecto del subjuntivo, condicional simple / compuesto.

Este tipo de frase expresa un acto irreparable, algo que no tiene vuelta atrás, por lo que la frase que comienza por la conjunción Si introduce una causa que no impedirá la realización del acto y que por lo tanto es una causa imposible.

Si lo hubiera sabido, me habría levantado con el pie derecho.

Si hubiera aceptado el trabajo, ahora no tendría problemas económicos.

¿Y tú? ¿Tienes buena suerte o eres gafe? ¿Te has arrepentido alguna vez de creer en las supersticiones? Mándanos tus respuestas a De Boca en Boca. Estaremos encantados de conocer las supersticiones de tu país y de consolarte si has tenido un día sin suerte.

Clara

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