Diminutivos lexicalizados

 

Hoy vamos a hablar de los sufijos diminutivos. Como ya señalamos en una entrada anterior (El Dios de las pequeñas cosas), parece que los diminutivos carecen de importancia, pero no es así. En esta entrada, no nos vamos a centrar en los sufijos diminutivos como tal, sino en las palabras en las que el diminutivo ha perdido su valor connotativo y han adquirido significado propio, es decir, se han lexicalizado.

Aunque, en principio, parece que la única función de los diminutivos es hablar de cosas pequeñas,  lo cierto es que los diminutivos también tienen funciones afectivas y apreciativas. Aunque hay muchos, los principales sufijos diminutivos son:

-ito/-ita (-cito/-a, -ecito/-a): sol > solecito

-ico/ -ica (-cico/-a, -ecico/-a): guapo > guapico

-illo/ -illa (-ecillo/-a): pobre > pobrecillo

-in/ -ina: pequeña > pequeñina

-uelo/ -uela: ladrón > ladronzuelo

En español, cuando decimos mesilla no nos referimos a una mesa pequeña cualquiera sino a la mesa pequeña que está al lado de la cama, es decir, a la mesita de noche.

Ej: Yo siempre tengo el despertador y un libro en la mesilla.

Lo mismo ocurre con maletín, que no es una maleta pequeña sino una especie de cartera grande en la que metemos libros o documentos.

Ej: Adrián es un hombre de negocios, va a todos los sitios con el maletín y el móvil.

Hay muchas más: aquí te dejamos una pequeña lista:

Sillín: esta palabra comenzó a utilizarse para referirnos a una silla pequeña, pero actualmente designa al asiento que tiene la bicicleta para montar en ella.

Ej: María todavía no es muy alta, debemos bajar el sillín de la bici para que pueda pedalear.

Cochecito: utilizamos esta palabra pare referirnos al coche en el que los padres llevan a sus bebés. También se llama carricoche o carrito.

Ej: ¡Mira a Julia! Acaba de ser mamá y está paseando a su hija en el cochecito.

Lentejuelas: las lentejas son una legumbre, sin embargo, lentejuela es un tipo de adorno de forma circular y pequeña que se cose en los vestidos, suele ser brillante.

Ej: Me he comprado un vestido de lentejuelas precioso para Nochevieja.

Rellenito: cuando una galleta tiene chocolate o nata dentro, por ejemplo, se dice que es una galleta rellena; a partir de ahí se ha extendido a las personas y decimos que alguien está rellenito de manera eufemística cuando está gordo, es decir, cuando tiene demasiado dentro de su cuerpo, como ocurre con las galletas.

Ej: Gabriela ha comido mucho en Rusia y ha vuelto algo rellenita.

Caseta: empezó a utilizarse para referirnos a casas pequeñas, pero, en la actualidad, se usa para designar a la casa en la que viven los perros y también para las construcciones utilizadas en las ferias de los pueblos y ciudades.

Ej: He comprado una caseta nueva para que duerma Luna, mi perrita.

Casilla: llamamos así a los recuadros del tablero de ajedrez, de la oca, del parchís y de otros juegos de mesa.

Ej: Has movido mal la ficha, tienes que estar en la siguiente casilla.

Cartilla: no es una carta pequeña, si no que designa a un cuaderno pequeño en el que están anotadas las letras del abecedario y algunas reglas para aprender a leer. De ahí tenemos la expresión leer la cartilla (a alguien) que significa reñir o reprender a alguien advirtiéndole de lo que debe hacer en una situación.

Ej: Juan no has hecho los deberes, al final tenía razón tu padre y te tenía que haber leído la cartilla.

¿Conoces otras palabras de este tipo? ¿Existe este fenómeno en tu lengua? ¡Compártelo con nosotros!

Marta

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