De cómo Lexualdo evitó una guerra civil y restauró la paronomasia

Hace muchos años, la paronomasia casi desata una guerra civil en el reino de Lexilandia. Pero no nos precipitemos y comencemos como es debido…

Había una vez

… un buen número de palabras que desaparecieron en el norte de Lexilandia.  Desaparecían de un día para otro sin dejar señales. Sus familiares no sabían nada de ellas y la tensión crecía por segundos en aquellos reinos norteños. La última desaparecida fue el sexto: salió con el quinto a poner orden. Cuando el quinto se dio la vuelta, el sexto ya no estaba. Al principio pensó que sería alguna de sus rabietas: el sexto no soportaba que el quinto hablara tanto con el cuarto y que le diera la espalda. Sin embargo, cuando vio que no volvía a casa, el quinto empezó a preocuparse.

sexto

Un par de días después, alguien dio la alerta en un colegio del condado de Nombrumberland. Al parecer, cuando los niños llegaron al colegio, todo estaba hecho un desastre: las puertas estaban abiertas, las ventanas rotas y lo peor de todo, la biblioteca del colegio había sufrido daños irreparables: todos los libros habían sido manipulados y ya no quedaban más que las imágenes. ¿A dónde habían ido los textos?

textos

Las noticias llegaron a oídos del rey Lexualdo, que no se hacía a la idea de que, tras la enfermedad de la desgeneración (Sobre cómo Lexualdo dio la orden de poner orden en el género), tuviera que hacer frente a problemas aún peores. Un día pidió audiencia el embajador de las Tierras del Norte. Después de mostrar sus respetos al rey, le pidió ayuda en nombre de sus señores para encontrar a las palabras desaparecidas.

Se busca palabras copy

Lexualdo dio su palabra de hacer cuanto estuviera en su mano. Mandó investigar qué relación podía haber entre las víctima y cuáles eran las intenciones del secuestrador. Los policías reales removieron cielo y tierra para encontrar pistas pero no consiguieron averiguar nada. Hasta que un día el rey Lexualdo recibió una carta que decía lo siguiente:

adivinanza

El rey leyó varias veces la adivinanza. Reflexionó unos minutos y gritó:

-¡LA UVA!

-¿La uva, mi señor? ¿Qué queréis decir? ¿Queréis uvas para cenar?- dijo uno de sus consejeros.

-¡No! La adivinanza. La respuesta es la uva.

colourful grapes

Todos aclamaron súbitamente la inteligencia del rey, aunque no entendían por qué Lexualdo estaba tan contento. Sin embargo, el rey había descubierto algo más. Supo de inmediato que la adivinanza escondía una revelación, un mensaje oculto: la U.V.A era la Unión de Voluntarios Antiparonímicos. ¡Ja! ¡Otra vez ellos! El rey ya conocía a este grupo de rebeldes. Hace un par de años, el conde Casimiro, la duquesa Inés Perada, la archiduquesa Elena Morado y su marido Aldo Micilio llegaron a la Corte para pedir la detención de las palabras parónimas y todo ello debido a que en sus respectivos territorios la gente solía burlarse de ellos llamándolos Inesperada, El enamorado, Al domicilio y Casi Miro. Y todo el mundo sabe que cuando el pueblo te llama por otro nombre, ya has perdido tu credibilidad.

rey avergonzado

Pero, ¿quién había enviado este mensaje? «Se pasa, se pisa, se pesa, se posa. Cuatro verbos casi idénticos. Sólo una vocal cambia», reflexionaba Lexualdo a la hora de comer, a la hora de la siesta, antes de acostarse. Hasta que un día, encontró la respuesta:

-¡Las víctimas! ¡Las víctimas han enviado el mensaje!

De inmediato, pidió la lista de desaparecidos y supo qué tenía que hacer:

-¡Comisarios! Busquen al cesto, a testo, a la confección, a la compresión, a la lesión, a la proposición, a contesto, a causal, al extirpe, a absorber y a la adicción. Recorran todo el reino de Lexilandia si es necesario.

No fue muy difícil encontrar estas palabras. El cesto fue encontrado en el mercado. Se había llenado de manzanas y de otras frutas, entre las cuales se veía la cabecita del sexto que a duras penas podía respirar.

cesto de manzanas sexto

A testo lo encontraron en la biblioteca del conde Casimiro, testando cada uno de los textos y torturándolos hasta que se desintegraban por completo. Algunos, viéndose al borde de la muerte, pedían testar el testamento.

Testamentotextos

A la confección la pillaron con las manos en la masa. Estaba confeccionando un vestido para la confesión. De este modo, jamás la reconocerían. ¡Buena estrategia! Más tarde, la confesión confesaría que, a pesar del miedo que sintió durante el secuestro, la confección la trató muy bien. Además, la confesión pensaba que el disfraz que la confección le había confeccionado le quedaba estupendamente.

Confecciónconfesión

 

La lesión había golpeado a la lección durante horas, causándole numerosas heridas y una lesión en la rodilla izquierda de la que nunca se llegaría a recuperar. Lección aprendió la lección más importante de su vida: nunca confíes en la gente extraña, aunque te digan que han tenido un accidente y se han lesionado el pie y necesitan ayuda. ¡Nunca más!

lesionlección

La preposición estaba harta de sólo poder quedarse con los grupos nominales. Ella quería ser como la proposición, que se atiborraba de sujetos y predicados y todo lo que estos tenían dentro. Por eso, cuando la archiduquesa Elena Morado vino a su casa a proponerle el secuestro de la proposición, la preposición accedió sin un atisbo de duda.

preposiciones

proposición

 

 

Aunque el reino de Lexualdo siempre fue conocido por su libertad de expresión, el rey se vio obligado a disolver a la U.V.A. Se enfrentó al conde Casimiro, a la condesa Inés Perada, a la archiduquesa Elena Morado y a su marido Aldo Micilio. Les recordó que debían respetar la diversidad: aunque las palabras se parezcan, causal no es igual que casual, extirpe no puede confundirse con estirpe, ni adicción con adición.

-Cada palabra tiene su naturaleza, tiene una forma de ser, y aunque se burlen de vosotros llamándoos casi miro, inesperada, el enamorado o al domicilio, recordad que la paronomasia es un derecho de los habitantes de Lexilandia. Es un método creativo que ha originado los mejores refranes y chistes del reino y que ha hecho y sigue haciendo reír a las personas.

Y dirigiéndose al conde Casimiro, le dijo con gracia:

-Conde, tú más que nadie deberías respetar la paronomasia porque todo el mundo sabe que no es lo mismo decir Adiós, Casimiro que Casi miro a Dios.

oso adiosmirar a dios

Al oír las palabras del rey, el conde sintió tanta vergüenza que tuvo que marcharse del palacio entre carcajadas y abucheos, seguidos de la condesa y los archiduques. Y así fue cómo Lexualdo evitó una guerra civil e invitó a comprender la paronomasia y a respetar la naturaleza de las palabras.

Fin

¿Y tú? ¿Sabes cuál es la diferencia entre estirpe y extirpe, causal y casual, adicción y adición? ¿Conoces más ejemplos de paronomasia? Manda tus respuesta a De Boca en Boca. Mientras tanto, te daré un consejo:

Cuando cuentes cuentos

cuenta cuántos cuentos cuentas,

porque si no cuentas cuántos cuentos cuentas,

nunca sabrás cuántos cuentos cuentas tú.

 

Clara

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