¡Animal! ¡Eres un animal!

Como hemos visto en otras entradas, el español está repleto de expresiones relacionadas con nombres de animales; podemos decirle a nuestro amigo Pepe que está como una cabra si un día lo encontramos bailando encima de la mesa. También podemos estar muy enfadados si un mosquito nos ha zumbado en la oreja durante toda la noche y no nos ha dejado dormir. Pero, ¿por qué necesitamos compararnos con animales?

capricho

Las personas siempre se han considerado superiores a los animales, como una evolución más inteligente de ellos. Por esta razón, existía la posibilidad de que el hombre fuera considerado un animal a través de insultos como los que tuvimos la oportunidad de ver. Esto suponía un paso hacia atrás en su evolución humana. Por eso, que te llamen ¡cerdo! no es sólo malo porque te están acusando de falta de higiene sino también porque estás siendo considerado un animal. Ahora bien, ¿es el cerdo más sucio que el rinoceronte? ¡No! Lo que ocurre es que nadie tiene en su casa un rinoceronte para comprobarlo.

Rinoceronte casa

Como sabéis, el animal ha formado parte de la vida de los hombres desde hace mucho tiempo. Las personas no sólo los cazaban para comer, los criaban en las casas o los tenían como mascotas. El contacto con los animales también les permitió comprender su comportamiento. Así, cada vez que se acercaban a las gallinas, estas huían para no ser atrapadas. Como en aquella época no existía la psicología, cuando una persona huía de su destino, de un problema o de un reto, demostraba un comportamiento similar al de la gallina. No es que las gallinas sean cobardes ni los cerdos sucios. Somos nosotros quienes relacionamos nuestra valentía o nuestra higiene con los comportamientos de los animales.

Gallinas corriendo

Como ya conocéis insultos (Expresiones idiomáticas con animales) y  onomatopeyas animales (Esos animalitos domésticos), en nuestra entrada de hoy vamos a conocer otras expresiones donde los seres humanos son comparados con los animales:

Meter la pata: la pata es la pierna de los animales y de los objetos (las patas de la mesa). Cuando alguien mete la pata, comete un error o una equivocación.

Creo que he metido la pata. Le he dicho a Susana que vamos a quedar el viernes y, como es el día de su cumpleaños, ahora cree que vamos a prepararle una sorpresa.

meter la pata

Caer en las garras de alguien: las garras son las manos de los animales. Utilizamos esta expresión cuando alguien está subordinado a los deseos de otra persona.

Daniel es un seductor en toda regla. Intenta no caer en sus garras.

garras

Lamerle los pies a alguien: el verbo lamer significa pasar la lengua por algún sitio. Normalmente está asociado a los perros y a los gatos. En este caso, el perro es incluso más apropiado porque esta expresión se utiliza cuando alguien está subordinado a los deseos de otra persona, como el perro que siempre es fiel a su amo.

Óscar es un interesado. Siempre le lame los pies al jefe cuando quiere conseguir algo.

lamerle los pies

Sentir un hormigueo: la palabra hormigueo expresa el andar rápido de las hormigas. Cuando sientes un hormigueo, sientes como si las hormigas estuvieran andando sobre tu piel.

De repente sentí un hormigueo en el estómago. Supe de inmediato que algo no iba bien.

hormigas

Cerrar el pico: el pico es la boca de las aves. Utilizamos esta expresión para mandar a callar a alguien.

¡Cierra el pico! Todo lo que dices es mentira

cierra el pico

Todas las lenguas del mundo tienen expresiones de este tipo donde los comportamientos humanos son comparados con los de los animales. Estas expresiones no sólo aparecen en el registro familiar. Leopoldo Alas Clarín, uno de los escritores españoles más importantes del siglo XIX, también las usa en La Regenta, su obra cumbre:

La regenta

«Don Fermín contemplaba la ciudad. Era una presa que le disputaban, pero que acabaría por devorar él solo. ¡Qué! ¿También aquel mezquino imperio habían de arrancarle? No, era suyo. Lo había ganado en buena lid. ¿Para qué eran necios? También al Magistral se le subía la altura a la cabeza; también él veía a los vetustenses como escarabajos; sus viviendas viejas y negruzcas, aplastadas, las creían los vanidosos ciudadanos palacios, y eran madrigueras, cuevas, montones de tierra, labor de topo».

¿Habéis conseguido averiguar el significado de las palabras en negrita? ¿Te ha sorprendido nuestra faceta animal? No seáis gallinas y mandad vuestras respuestas a De Boca en Boca. ¡Escuchad al animal que lleváis dentro!

Clara

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2 thoughts on “¡Animal! ¡Eres un animal!

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